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Autor : DanielCarlos
ID del Artículo : 123
Audiencia : Default
Versión 1.00.01
Fecha de Publicación: 18/4/2008 8:30:00
Lecturas : 9039
Pesca de Mar

Tiburón Mako

Mi nombre es Eduardo F. Cañueto, opero como guía de pesca en Santa Clara del Mar y Mar del Plata desde hace más de 20 años, realizo la pesca de tiburon en la zona desde los 15 años y tengo 45 años y la pesca del mako fue mi mejor experiencia. Ese tiburón ha sido certificado por un grupo de pescadores mexicanos que se dedican a la pesca de estos ejemplares, qué hacía aca en la zona, vaya uno a saber. Esto es en respuesta a lo que dice en la página sobre la captura del tiburón. También creo que lo de "babieca" es un poco desubicado. Gracias y pueden si quieren publicar la nota. Saludos. El video lo pueden ver en youtube poniendo en el buscador "pescando un mako" 

Nota de Admin : va la nota !!!!

...¡la vida te da sorpresas,
sorpresas te da la vida!... 

  Con esta frase de una vieja canción de Rubén Blades, me gustaría compartir un breve relato de pesca, uno de esos relatos que nunca se olvidarán entre los protagonistas, una experiencia inolvidable, esas historias que realmente valen la pena darle vida a través de una nota. Por tal motivo desde mi condición de pescador intentaré reflejar paso a paso, ambicionando ser lo más descriptivo posible sobre lo ocurrido en una excursión de pesca de altura que realizáramos en Mar del Plata el día Sábado 29 de marzo de 2008.

  Luego de realizar el rol de salida con los siguientes pescadores : Leo Di Natale, Carolina Tombesi, Diego y Eduardo Filossera, Alberto Polano, y Pablo Greco Covelo, soltamos las amarras de la “Lobo de Mar IV” (capitán y guía de pesca: Eduardo F. Cañueto) que se encuentra en el club Motonáutico de Mar del Plata y zarpamos a las 7,30 rumbo hacia nuestra primera parada, el afamado “Pozo del Tío”. El día se presentaba totalmente despejado, la visibilidad era excelente, y el pronóstico nos auguraba una buena jornada. Unos vientos suaves, pero muy suaves del sector NO había eliminado todo tipo de ondas marinas permitiéndonos navegar tranquilos con el “mar planchado”. Todo se presentaba con un encanto especial, mientras navegábamos hacia el sector de pesca nos encontramos con los delfines saltando y acompañando la estela de la embarcación, también cientos de aves en el mar de diferentes tipos parecían disfrutar del momento y nosotros desbordados por tanta naturaleza no parábamos de filmar y grabar en nuestra memoria innumerables cantidad de imágenes. 

salto del tiburón mako


   Habiendo llegado a la zona, largamos el fondeo con la intención de pescar algunos buenos besugos para usarlos como carnada en la pesca de profundidad que teníamos programada. Los primeros piques no se hicieron esperar, y de este modo estuvimos aproximadamente entre 40 minutos y una hora tirando y sacando dobletes de besugos de todo tamaño. Después de esta entretenida pesca, decidimos levantar el fondeo para dirigirnos hacia nuestro segundo sector de pesca, en esta ocasión el sector elegido fue una depresión que se encuentra ubicada al Este del “Banco Patria”, aproximadamente a unas 20 millas del puerto, y que posee 56 metros de profundidad. La modalidad de pesca utilizada para estos sectores de profundidad fue ir gareteando con la embarcación arriba de las piedras o salmoneras. Sencillamente hablando, hay que dejar caer el aparejo casi a plomo arriba de las rocas, recoger medio metro aproximadamente para que la carnada se balancee suavemente sobre los desniveles que hay en estos sectores intentando que los peces la perciban lo más natural posible. El primer pique no se demoró, Eduardo Filossera capturó el primer salmón, un ejemplar de más de 15 kilos acompañado con un mero, y de este modo se inició la pesca, con algunos abadejos, meros y varios salmones. La alegría de los pescadores es algo que siempre voy a recordar en esta actividad aspecto que me pone sumamente contento cuando uno es el mediador. 

cabeza del tiburón mako

   En líneas generales, en la jornada de pesca mejor no nos podía ir, mucho pescado de buen porte, un día sensacional, muy buena onda de los pescadores, risas y grandes relatos de pesca esos que siempre se agrandan pero que son totalmente aceptados en la comunidad, pero en este ámbito hay mitos, leyendas, historias y por sobre todo experiencias, cosas vividas, recuerdos inolvidables, y sorpresas: ... mientras Leo Di Natale bajaba el aparejo para capturar un salmón, considerando que pescamos ese día a más de 50 metros de profundidad, algo lo sorprendió a media agua, la tanza del reel comenzó a irse muy rápidamente, como guía le dije que cerrara el pick up del mismo y aflojara la estrella, pero el reel se estaba quedando sin nylon, pusimos en marcha la embarcación, había que seguir ese pez que no sabíamos que era, siempre manteniendo al máximo la tensión, las miradas expectantes de la tripulación denotaba una gran incertidumbre, de repente algo salto a más de 200 metros de la embarcación, era algo grande pero realmente no sabíamos de que se trataba, de lo que sí estaba seguro es que era algo inusual, luego volvió a saltar en reiteradas oportunidades. Realmente estábamos asombrados con semejantes saltos, había que retener esas imágenes, Carolina, Eduardo y Diego comenzaron a filmar y fotografiar, Leo con sus brazos cansados me pasó la caña, Pablo y el Ruso Alberto me organizaron toda la embarcación. ¡Acercalo y traelo! Me gritaban desde la embarcación. Había pasado casi una hora y todavía no lo podíamos arrimar a la embarcación, el hombro izquierdo se hacía sentir con tanto esfuerzo, entre él y yo seguía habiendo unos 200 metros pero ambos nos negábamos a claudicar, la tensión seguía siendo máxima y además seguíamos sin saber que era. Luego avanzó hacia nosotros, sin poder verlo, el reel lo hice girar velozmente como nunca, no debía permitir que me ganara, luego se tenso todo nuevamente, volvió a saltar, esta vez a unos 50 metros de la embarcación, se desprendió como unos 3 metros o tal vez 4 de la superficie, giró unos 360 grados en el aire y volvió a caer de cola, algo impactante,  seguidamente vino hacia donde estábamos nosotros, el agua tenía ese día una visibilidad impresionante, estaba abajo nuestro y lo alcanzábamos a ver, parecía un tiburón, ¡es un tiburón! Gritó Diego que se encontraba parado arriba de la cabina. Lo empezamos a subir lentamente, y efectivamente se trataba de un tiburón que, para sorpresa de todos, se trataba de un tiburón de color azul, con una panza bien blanca, y entre lo blanco y azul como una especie de cambio de color que con los rayos del sol parecía platinado. Pero, ¿qué tiburón era?, a simple vista parecía un bacota como los que acostumbramos a pescar en la zona, pero tenía la aleta caudal semi circular como un atún, los dientes parecidos a los de un escalandrun pero más anchos, la mandíbula más tráctil, porque la sacaba bastante de su cabeza y quería morder todo lo que estaba a su alcance, y lo más sorprendente a diferencia de los que tenemos en la zona, eran sus ojos, que eran bien redondos, y negros color azabache.

tiburón mako nadando

  Lo teníamos al lado de la embarcación, pero era incansable, se paseaba de un lado a otro, mostraba su agresividad y ferocidad sacando su cabeza afuera del agua y intentando morder con movimientos cortos, no dejaba de sorprendernos su furia pero lo cansamos y lo pudimos situar un buen rato al lado de la lancha. Después de presenciar su preciosa picada, saltos y duro combate, sentimos el placer de volver a la libertad tan maravilloso ejemplar de animal cortando la brazolada lo más cerca posible del anzuelo, toda una experiencia que no resulta fácil olvidar. Para toda la tripulación fue una experiencia inolvidable, desde su captura hasta la liberación, y de ese modo emocionados, cansados y exhaustos decidimos regresar a puerto, charlando y comentando sobre este coloso del mar, y especulando sobre qué especie era. Ni bien llegamos a puerto me puse en campaña en averiguar consultando con amigos y colegas. Buscando en Internet y consultando en algunos foros de pesca, llegó la noticia de un modo casi inmediato desde México, se trataba de un tiburón Mako, también quien corroboró esta situación que debo reconocer su preocupación en el tema fue el colega y amigo David Dau a quien le había hecho llegar un video con la captura, me llamó inmediatamente para felicitarme y para decirme que se trataba de un tiburón Moro o Marrajo o Mako que se trata del mismo ejemplar con distinto nombre según la zona donde se lo capture y cuyo nombre científico es “mako isurus oxyrinchus”. Este ejemplar calculamos que pesaba más de 160 kilos y medía entre 3 y 3,50 metros aproximadamente y que además hoy vive libremente en su hábitat,  se hizo sentir como solamente los hacen los grandes, los depredadores máximos del océano, el que resistió todos los avatares en la evolución de las especies, el tiburón...  

liberación del tiburón mako

Guia de pesca: Eduardo F. Cañueto
Embarcación: ;Lobo de mar; semirrigido de 5,55 mts eslora, equipada con todos los elementos de seguridad, equipos de pesca, VHF, GPS, ECO, y telefonía celular a bordo. Salidas desde Santa Clara del Mar
;Lobo de mar IV; lancha rígida de 8,50 mts de eslora, equipada con todos los elementos de seguridad para la pesca de altura, equipos de pesca, VHF, ECO, GPS, y telefonía celular a bordo. Cabina en proa, con baño y cuchetas. Salidas desde el club Motonáutico de Mar del PLata

Reservas: Av. Montreal Nº 1028
Te: 0223 4693210, 0223 156859522, o bien ID 175*8169
e-mail: lobodemarmdq@yahoo.com.ar 

Nota e imágenes envíadas por : Eduardo Cañueto - Guía de Pesca -
Edición PescaenelDelta -- Abril 2008 --

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