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Autor : DanielCarlos
ID del Artículo : 131
Audiencia : Default
Versión 1.00.01
Fecha de Publicación: 25/3/2010 17:30:00
Lecturas : 3261
Historias

Mi Último Tiburón

           por 
Charly Rimoldi 

 

  Como todas las noches anteriores a una excursión de pesca, no dormí. Uno repasa el equipo una y otra vez: ésta es una manía que está en casi todo pescador deportivo.

   Ya estaba en época de visita, así que decidi darme una vuelta por la costa, encontrando a mi compañero rebosante de salud.
  Han pasado tres días desde que mi fiel amigo, el AROMO, me mostrara sus coloridas flores amarillas. Con todos los bártulos cargados, puse rumbo fijo a la cita de todos los años.
Magrú "vivo", calamares y saracas, le hacían escolta a las preferidas y sangrantes lisas, y cuando por fin crucé el médano, me sentí tranquilo, yo ya estaba en "ROMANO".
 Como faltaba una hora para la máxima, clavé el posacañas bien retirado de la rompiente y fuí por el resto del equipo. Elegí un aparejo con la boya color naranja: es común y conocido que especies tales como el "escalandrun" son de atacar a las boyas claras produciendo así lo que llamamos "falsos piques".
tiburón en San Blas
  Después de repasar todo otra vez, apreté un poco más las mariposas, la estrella del reel apenas floja, la lisa ajustada con firmeza, tenía puesto el arnés y lo más importante: "EL BICHERO" siempre a mano.
Con el viento a mi espalda no me fue difícil meter las bolsas a unos 150 mts. Cortarlas no fue fácil, después de unos cuantos palos con la 0/9 pude liberar el "GANCHO", que sin remedio buscó el fondo del mar.
Con la caña puesta en el haragán y conforme con la tensión del nylon, le puse la chicharra al reel, encendí un rubio y me fuí.
Cuando puse la pava en la garrafa, noté que el viento era ahora una suave brisa, el mar semiplanchado, con el sol brillando a pleno. Qué más podía pedir yo?. Busqué los bizcochos y, mate en mano, las escuché. Me sonaron a campanas.
"EL" había cortado el grampín, la chicharra sonaba a rienda suelta, la caña dibujaba un arco casi perfecto y yo corrí.
Tiré los bizcochos, solté el mate y pateé la pava. Si me quemé?. Claro, pero lo único que yo hacía era correr hacia donde estaba la caña. La puntera marcaba la corrida.
La saqué del haragán como pude, apreté más la estrella y enganché el arnés. En ese momento supe que era "GRANDE".
A más de 300 mts con poco nylon en el carretel, estaba el que había esperado por más de 20 años.
Lo único que a mi me preocupaba era recuperar la carga, y él, todo lo contrario. Me caminó siempre para el norte, y yo con él.
Para todo esto la camioneta, el cuchillo, y lo más importante, el bendito bichero, habían quedado atrás. El corría, yo tiraba y me decía "cuando te vas a parar?" y como tantas cosas impredecibles en la pesca, de golpe, el me dió el gusto.
Yo estaba empecinado en recuperar carga, él me la dió toda de golpe. Ví como el nylon se moría sobre el agua hasta quedar con varias vueltas flojas casi a mis pies
, sabía que se me venía encima.
A la velocidad que me daban las manos, el 4/0 descontrolado acumulaba todo el nylon en el centro del carretel. Mi mirada pasaba del reel a la superficie del agua. Buscaba algún movimiento, un bulo, alguna señal, no sé, cualquier cosa.
Metido en el mar hasta los tobillos con la caña apuntando al cielo, lo ví. Me quedé como plantado , todo pasó como en cámara lenta. Navegaba con su aleta y parte del lomo fuera del agua, indiferente a todo y poderoso como ninguno. Su cola dibujó algo parecido a una S , y arremetió de nuevo, nada más que esta vez arrrancó para adentro.
Me afirmé a la caña para pararlo (era grande, les dije?).
Después del golpe, cansado y aún en el agua, supe que lo perdía.  Se agitaron las aguas y como un barco herido de muerte se sumergió para siempre.
Una gaviota curiosa quiso ver que era lo que flotaba y como no era comida se alejó rápidamente. Entonces ví como la marea arrastraba mi boya de color naranja.
Hoy, de tanto en tanto, me doy una vuelta para visitar el aromo. Los años lo han llenado de brotes nuevos. A veces en casa, miro la 0/9 en el cañero, pongo la pava en la cocina, y mate en mano me parece escuchar campanas, ustedes me entienden no? 
 

Textos : Charly Rimoldi
Edición PescaenelDelta.com --  Reeditada Marzo 2010 --
 


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