Entrar    
 + Registrar
  • Main navigation
En Facebook
Permisos de Pesca
Fase Lunar
Mercado Libre
Autor : DanielCarlos
ID del Artículo : 148
Audiencia : Default
Versión 1.00.02
Fecha de Publicación: 7/11/2008 17:00:00
Lecturas : 8704
Historias

El Correo y las Comunicaciones

  Postales Fluviales en el Delta

Por     Humberto Brumatti

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

  El Delta del río Paraná se extiende desde aguas abajo de Diamante, hasta la desembocadura en el río de la Plata. Dividido en Superior, Medio e Inferior, nos detendremos en el último tramo, dentro de los límites de la provincia de Entre Ríos.

  Esa zona está delimitada al E. por el río Uruguay, al S. por el Paraná, al O. por la Ruta Nacional 12, y al N. en una línea irregular que va desde el pueblo de Ceibas sobre dicha ruta, hasta la desembocadura del arroyo Ñancay en el Uruguay.

  Dentro de esos límites, la zona que mejores condiciones ofreció para poblar y trabajar, fue la más próxima al ángulo que forman los ríos Paraná y Uruguay, que por sus características consideramos la más interesante para investigar su historia postal.       

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

  Diversas y sucesivas parcialidades aborígenes lo habitaron  y cuando llegan los españoles al río de la Plata en el siglo XVI, predominaban los charrúas, y los llamados guaraníes de las islas, arribados éstos en la centuria anterior desde aguas arriba de ambos grandes ríos, y como grupo humano predominante, dejó marcado su paso por la historia, dando nombres que perduran en la toponimia: Paraná, Uruguay, Ibicuy, Ñancay, Guazú, etc.

  Desde la época colonial, el Delta entrerriano se convirtió en una fuente de recursos para Buenos Aires, y en menor proporción también para los vecinos de la costa oriental del río Uruguay, y Gualeguaychú. Allí se extraía madera para diversos usos, y se fabricaba carbón vegetal.

  La caza de animales silvestres, para obtener sus pieles o plumas, se realizó sin límite alguno. Los ríos y arroyos fueron  ámbitos propicios para cualquier tipo de contrabando o tropelía, aprovechando la ausencia total de autoridad.

  El conflicto con Portugal, quién fundó Colonia del Sacramento en un estratégico punto de la costa uruguaya, entonces dominio español, con posteriores sitios militares, combates, expulsiones, hicieron de las cercanas islas un punto útil para los lusitanos, quienes disponían a corta distancia de un lugar  de abastecimiento, fuera de la vigilancia española

puerto de Villa Paranacito-1860

  No fue ajena a nuestra guerra de la Independencia. Las tropas realistas sitiadas por tierra en Montevideo, aprovechaban su relativo dominio de los ríos para obtener con destino a los refuerzos enviados desde la península ibérica,  provisiones y caballadas en las zonas costeras de los ríos Paraná y Uruguay, y sus afluentes, como el caso del río Paranacito, escenario de dos combates, el primero en enero de 1913, cuando el capitán Gregorio Samaniego de Gualeguaychú, con 22 hombres atacan desde la orilla a la balandra armada Nra. Sra. del Carmen, y luego de un sangriento combate se apoderan de ella. Mientras el segundo ocurrió justo un año después, y nuevamente Samaniego, ahora con 36 hombres armados de fusil y 14 de lanza,  en un combate bastante similar,  capturan 3 pequeños veleros armados.

   En las luchas para obtener la independencia uruguaya y posteriores conflictos internos, conoció el paso de hombres que decidieron el futuro de la Banda Oriental. Un ejemplo de ello, fueron quienes serían inscriptos en la historia como los 33 Orientales (en realidad, 32 orientales y 1 argentino), que se fueron agrupando sobre el arroyo Brazo Largo en las inmediaciones del río Uruguay, para luego cruzarlo y desembarcar el 25 de agosto de 1825 en la Agraciada, donde proclaman su independencia de Brasil y la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata.

  En los diarios de Buenos Aires y de Gualeguaychú, existen menciones de embarcaciones "para" y "de las islas" en forma genérica, aunque en oportunidades se aclara "islas del Uruguay"  o  "islas del Paraná".

  El Progreso de Entre Ríos de Gualeguaychú anuncia con fecha 20 de junio de 1849 la entrada a puerto, procedente del Paranacito de la ballenera Hermelinda y la salida al Ñancay de la chalana Manuelita, mientras el 28 de julio anuncia la salida del bote Mariquita al Ñancay, todas sin duda dedicadas a algún tipo de comercio en una zona que se presumía deshabitada.

  La policía de Gualeguaychú realizaba periódicas recorridas por el rio Paranacito y otros arroyos interiores principales, a veces persiguiendo delincuentes, salteadores de pequeñas embarcaciones o simples matreros que vivían del cuatrerismo, ocultándose en arroyos escondidos y entre la vegetación enmarañada.

  También lo hacían por razones humanitarias, como ocurrió en abril de 1878 cuando fletan especialmente el vapor Anita para llevar ayuda a los humildes habitantes inundados de los entonces llamados Rincones del Ibicuy, quienes habitualmente recurrían a las cercanas Nueva Palmira y Carmelo para vender los productos de sus actividades y proveerse de artículos indispensables que no podían obtener en los lugares donde residían en las islas.

  Preocupado el Correo por hacer llegar sus envíos al sur de Gualeguaychú, contribuyó con un subsidio de 50 pesos mensuales para que la empresa Mensajerías del Comercio de Juan Raffo estableciera en noviembre de1885 un servicio semanal de diligencias que desde esa ciudad llegaba hasta el río Paranacito, aguas arriba de su desembocadura en el Uruguay, cubriendo la distancia de 100 kms., prolongado entre 1888 y 1896 hasta Ibicuy, sobre el río del mismo nombre. En su recorrido entregaba y recibía correspondencia. La prestación concluyó en 1900.

  Sobre el fin del siglo XIX el gobierno entrerriano comienza a interesarse por esa abandonada región, disponiendo la mensura de las islas y anegadizos de los terrenos del Ibicuy, tarea que lleva a cabo el agrimensor Antenor Galíndez entre 1897 y 1898, resultando una gran zona de tierra fiscal apta para la agricultura y ganadería que servirá de fuente de recursos para la provincia por los precios ofrecidos en las numerosas solicitudes de compras que se fueron presentando

LAS COMUNICACIONES

 

  La decisión de nombrar autoridades definitivas en la zona, se concretó con el nombramiento del coronel Gregorio Tejada como Delegado de Policía en julio de 1903, para atender los intereses de la provincia en las Islas del Ibicuy, instalándose de inmediato sobre el arroyo Negro, en su desembocadura sobre el Paraná Guazú.

  Coincidente con este acontecimiento, se establecieron dos servicios fluviales a las islas.

   El primero comenzó a funcionar desde Gualeguaychú el 25 de julio de 1903 con el vapor Pekin, que anunciaba dos viajes mensuales hasta Puerto Esquina (actual Villa Paranacito), continuados hasta el año siguiente, cuando dejó de navegar.

  Lo siguió Lázaro Rompani con su vapor Racha, que venía realizando viajes entre Canal San Fernando y el arroyo Manzano, al prolongarlos el 30 de octubre al arroyo Negro, donde estaba la delegacía.

 

  Poco después, Navegación Isleña de José Luciano, fue la segunda empresa en instalar un servicio desde Canal San Fernando,  donde partía con el Principio V, trasbordando en el arroyo Chaná al Juan Aníbal, con el cuál continuaba viaje por Los Platos, Paraná Guazú, Boca del Ceibo, Bravo, Boca del Sauce, Boca del Tirolés, hasta arroyo Negro.

Estafeta Bravo GutiérrezEstafeta Bravo Gutiérrez instalada en el comercio de Braulio Iregui.
      Entre las dos aberturas se observa la chapa rectangular de la estafeta(c.1942)

 

Tenía una subvención mensual de 200 pesos del gobierno provincial, y en cuanto a la correspondencia, transcribimos parcialmente los apuntes publicados por un periodista que viajó en el vaporcito en octubre de ese año :

      Me llamó la atención que en todos los puntos que he mencionado, se entregaba y recibía correspondencia.

      Pregunté sobre esto al señor Prieto y mostrándome una gran bolsa dijo:

        -Eso es solo de diarios, las cartas están aquí.

        ¿ y vienen muchas -le interrogamos.

        -Ud. ve como yo -nos contestó- en todos los viajes es lo mismo.

        -Y el Correo le paga este trabajo?

        -Tengo ochocientos pesos de gastos mensuales con este vapor, no hace un día que se hace esta carrera, pero a los del Correo como a muchos en Gualeguaychú les parece chacota.

        -Voy a pasarles una nota invitándolos....y recordándoles que ya hace mucho que esto se los hago gratis.

     En febrero siguiente, Prieto arrienda el vapor Yaguarí para continuar sus viajes trimensuales.

   Más suerte tuvo Luis J. Pujol, quién en agosto lo reemplaza en la prestación utilizando el Racha. Además del subsidio provincial,  en 1909 consigue un contrato por 3 años para transportar la correspondencia, que venía haciendo ad honorem, en sus tres viajes mensuales, por 80 pesos.. El movimiento de pasajeros y carga entre Gualeguaychú y las islas  fué escaso en todo tiempo, porque éstos siempre fueron absorbidos comercialmente por Buenos Aires y en especial los puertos de San Fernando, Tigre y Campana. Como también con Nueva Palmira, lugar más cercano aún, en especial cuando debían recurrir por atención médica.

   La navegación no estaba exenta de problemas, sea por las crecientes que traían gran cantidad de camalotes que  obstruían algunos arroyos, como también por el frustrado atentado contra el Racha, cuando se derribaron árboles desde la costa en el Sagastume Chico, a los cuales quitaron las ramas, y que luego sumergidos en el agua, estuvieron a punto de producirle serias averías. Necesitando reparaciones este vapor, fué reemplazado brevemente en 1908 por el vapor Principio.

    El Racha, junto con las prometedoras posibilidades futuras que brindaba la colonización isleña, fueron  promocionados en su época por Pujol . Agregando el Emma Uruguaya y el Tito que venían realizando transporte de pasajeros y correspondencia  entre Paranacito y Canal San Fernando , más dos vapores de carga empleados en el mismo trayecto, formó una pequeña empresa de navegación que efectuaba viajes combinados desde Gualeguaychú a San Fernando, que prosperaron hasta finalizar 1911. A principios de 1912  redujo el servicio, prestándolo únicamente entre Paranacito y Canal San Fernando. Cesó  estas actividades hacia 1914, y se dedicó a la arboricultura en la propiedad que tenía sobre el río Paranacito.

   Al interrumpirse las comunicaciones desde Gualeguaychú, la situación recién se revierte  en setiembre de 1913 con la rápida y lujosa lancha Esmeralda de Rafael Escriña Bunge, quién recibe un subsidio provincial mensual de 600 pesos. Además, su propietario firma un contrato en noviembre de 1914, para la ejecución del servicio postal por dos años a cambio de 140 pesos mensuales. En algunas oportunidades la embarcación es reemplazada por Emma Uruguaya. Cuando cesa el subsidio en 1915, Escriña Bunge fleta la lancha Juanita C, al solo efecto de mantener el servicio de correspondencia por el término del contrato postal. Al finalizar el mismo, pero por tres años, es celebrado otro con la empresa de Nealón y Grime, con una retribución de 120 pesos. Luego la embarcación pasa a manos de Atilio Bottino, que continúa con la navegación a las islas, aunque sin contrato postal, el cuál recién se reinicia en marzo de 1921 por dos años y 140 pesos por mes.

    Desde la costa bonaerense, zarpaban de Canal San Fernando en 1910 el vapor Olivera  y la lancha a nafta 3 de Febrero, que navegaban conduciendo carga y pasajeros hasta los arroyos Ibicuycito y Brazo Largo.  Del mismo puerto de partida, la Sociedad Cooperativa de Navegación Tempe Argentino, con el vapor Paraná Miní  estableció un servicio trisemanal hasta Arroyo Merlo en julio de 1913.

   Hacia 1925 los vapores Olivera  y  Norma  atendían el servicio postal entre Canal San Fernando y Bravo Gutiérrez

   Desde mediados de la década de 1920 y por bastante tiempo, los servicios postales fluviales con transporte de correspondencia desde la provincia de Buenos Aires, eran los siguientes:

 

            De Campana : Isla Dorada, Guazú, Brazo Largo, Colonia 3 de Febrero, Paranacito, La Tinta, Lorenzo Roda, Tres Bocas y Martínez. Dos viajes redondos semanales en un total de 236 kms., por vez.

           De Paranacito se hacía un viaje redondo a Boca Ñancay, pasando por Brazo La Tinta, Sagastume Grande, Sagastume Chico, Martínez, Mosquito y Ñancacito, con un total de 38 kms.

 

gobernador Laurencena

 

     Estos itinerarios eran atendidos por la empresa Galofré, Gilardoni Hermanos y Cía. (en adelante aquí llamada simplemente Galofré, como la simplificó para siempre el afecto popular), en tanto Navegación Isleña, lo realizaba  de Canal San Fernando al Arroyo Negro, pasando por arroyos Los Platos, Ceibo, Bravo Sauce y Bravo Gutiérrez., con un recorrido redondo de 240 kms,  2 veces por semana.

      Pablo Bendrich con el vapor Gobernador Laurencena, (que nombró así en homenaje a su amigo y correligionario  Dr. Eduardo Laurencena), comenzó a navegar en 1927 de Gualeguaychú a Islas del Ibicuy transitando por los arroyos Ñancay, Martínez, Las Ánimas, Sagastume Chico, Sagastume Grande, Tinta, Paranacito y Brazo Largo, en un viaje redondo de 232 kms.  Lo hizo con un viaje semanal, posteriormente ampliado a dos, cada uno con itinerarios distintos, combinaba con Galofré. Llevaba a cabo el servicio postal en forma gratuita. Hacia 1941 lo vendió a Domingo Mazzela, quién continuó hasta alrededor de 1946, cuando cesó el servicio.

      Primero Alberto Daniel e Hijos, y luego Carlos Daniel, con el Helvetia 2º recorrían el arroyo Ibicuicito en las décadas de 1930 y 1940, haciendo en su convergencia con el arroyo Brazo Largo, combinación con las lanchas Galofré, trasbordando correspondencia, pasajeros y carga.

      Prefectura se instaló en 1934 en la confluencia del río Paranacito con el arroyo Brazo Largo, a bordo del aviso Vigilante, que pronto comenzó a prestar servicio de radiocomunicaciones públicas en beneficio del vecindario.

      Superando muchas dificultades, en 1935 se inauguró el camino de Gualeguaychú a Puerto Constanza, donde con lanchas y balsas automóviles, se continuaba viaje a la provincia de Buenos Aires. Por allí circularon los primeros vehículos, incluyendo ómnibus de pasajeros. Tres años después se construyó un camino transversal que unía la ruta con Paranacito, posibilitando la comunicación terrestre con el pueblo que se iba formando. Simultáneamente, a su costado se tendió una línea del telégrafo Provincial de Entre Ríos, que incluía el servicio telefónico.

lancha galofré

 

      El progreso también llevó a mejorar las vías fluviales, reduciendo distancias, tiempos y costos en la navegación, para lo cuál comenzó a construirse un canal hacia 1935, que unió en forma transversal al río Paranacito con el Paraná Bravo, pasando por los arroyos Brazo Largo, Brazo Chico y río Gutiérrez.

      Desde los comienzos con los vapores P. Galofré I   y   P. Galofré II,  Galofré dedicó su atención y esfuerzos para atender casi todo el Delta entrerriano, para lo cual fue aumentando paulatinamente su flota. En 1934 incorporó la primera de las lanchas rápidas: P. Galofré III, y dos años después P. Galofré IV. En los años posteriores agregó P. Galofré V  y  Alberto Galofré. En la década de 1950 comenzaron a navegar las P. Galofré VI, VII  y  VIII.

 

P GALOFRÉ I

 

     Durante décadas, al nombrar Galofré, todos los habitantes de la región  sabían que se estaban refiriendo a un eficiente servicio diario que recorría todos los arroyos principales, no solamente transportando pasajeros y correspondencia, sinó también daban cumplimiento a diversos pedidos, para lo cual en ocasiones efectuaban rodeos con el fin de servir bien a algún habitante alejado de la ruta habitual.

     Además, nunca los desamparó en los momentos difíciles que vivían periódicamente con las inundaciones, evacuando gratuitamente a los afectado, manteniendo sus lanchas frecuencias e itinerarios, y cuando era necesario, abriendo otras provisorias para solucionar problemas circunstanciales.

      Para conocer un viaje a bordo de esas lanchas, transcribimos parcialmente el relato de uno de los realizados en la década de 1940 por Liborio Justo, hijo del presidente Agustín P. Justo, que vivió varios años en Brazo Chico :

      "Aquella mañana el canal San Fernando presentaba su bullicio habitual........Al pie de la escalera, sobre el murallón del canal, la lancha de la carrera, de acuerdo con su horario, estaba lista para partir hacia las Islas del Ibicuy, con destino a Villa Paranacito, pasando por Brazo Chico, como lo hace dos veces por semana.

      Cuando yo llegué faltaban pocos minutos para la partida y la lancha estaba casi completa, como generalmente acontece.

      La mayor parte de los pasajeros eran pobladores de las islas que viajaban solos o con sus familias. Llevaban gran cantidad de bultos y valijas distribuídos debajo y arriba de los asientos. Casi todos eran europeos y cada grupo hablaba en su lengua de origen, mientras sus integrantes desplegaban diarios y periódicos escritos en sus respectivos idiomas, la mayor parte editados en Buenos Aires. También viajaban soldados de la Gendarmería, empleados de Aduana, maestros de las escuelas isleñas, compradores de madera, etc, etc. Asimismo, con botas fuelle, amplias bombachas, pañuelo al cuello, campera y chambergos aludos, se veían algunos criollos entrerrianos quienes, sólo muy raramente, bajan a San Fernando.

      Saludé algunos conocidos y tomé ubicación donde mejor pude encontrarla, preparado para el largo viaje, que dura seis horas y media hasta Brazo Chico, en tanto que a su punto terminal la lancha sólo llega en las últimas horas de la tarde.

       Ya en navegación, más adelante describe   ..........."mientras los empleados de a bordo reparten la correspondencia arrojándola con fuerza desde la lancha, atada a estacas, hacia los muelles de las casas erguidas sobre pilotes a uno o dos metros de altura, donde siempre se ve alquien aguardando para recogerla por si cae al agua, como a menudo acontece, o para entregar, a su vez, alguna carta en la punta de una caña."

entregando el correo

      Salvo esporádicos servicios que la internaban en las islas, Navegación Isleña casi siempre se limitó a llegar con sus embarcaciones al borde sur del Delta entrerriano, más precisamente al Arroyo Merlo , donde lo hacía en 1928 con el vapor Domingo F. Sarmiento, y en los años posteriores con las lanchas Delta. En la década de 1950 fue reemplazada por la lancha Independencia VI de la empresa Delta Argentino, que partiendo de Tigre, además navegaba al río Ceibo.

      En todos los casos, las empresas también prestaban servicios en el tramo de su trayecto por los ríos y arroyos bonaerenses, que aquí omitimos.

      Para entonces, los servicios postales fluviales a domicilio cubrían :

                    San Fernando a :

              -Paranacito, pasando por isla Dorada, Colonia Delta y Brazo Largo. Cuatro semanales y

                     140 kms.de recorrido.

              -Ñancay, pasando por Isla del Dorado, Colonia Delta, Paranacito.

                     Una frecuencia diaria con 165 kms entre ambas terminales.

             -Arroyo Negro, pasando por Bravo Gutierrez.. Bisemanal, con una extensión de 103 kms.

             -Arroyo Merlo. Trisemanal y  92 kms de extensión.

             -Brazo Largo. Cinco viajes semanales y 110 kms.

         Tigre a Bravo Sauce, pasando por arroyo Ceibo. Bisemanal con 103 kms. de trayecto.

         Campana a Paraná Bravo. Bisemanal y 55 kms.      

      Los problemas económicos no fueron ajenos a las empresas. En 1957 plantearon al Correo que tenían contratos vencidos dos años atrás, que no habían sido renovados, y a pesar de la inflación, continuaban percibiendo el viejo y desactualizado importe, con los perjuicios consiguientes. Incluso la línea Campana-Ceibo, suspendió el transporte de correspondencia, y después de 12 días el Correo se avino a regularizar la situación. Los reclamos se reiterarán en las próximas décadas para obtener una retribución justa, que la burocracia demoraba siempre en otorgar. 

 

 entrega de correspondencia

     

     Por muchas décadas la centralización de los servicios estuvo en Canal San Fernando, pero luego por razones de conveniencia fue siendo trasladada a otros puertos.

     Hacia 1962 Galofré salía de Campana y por tres rutas, llegaba a Ibicuycito, Martínez y Paranacito, respectivamente. De San Fernando lo hacía en dos itinerarios diferentes, que finalizaban en Martínez y Paranacito.  Años después trasladó la cabecera de algunos servicios a Tigre.

      La gran inundación de 1982/83 que cubrió ocho meses las islas, devastó la producción de la zona, obligó a emigrar buena parte de los perjudicados, y provocó la forzosa declinación de la empresa en sus actividades y recorridos, reducido al servicio semanal San Fernando-Martínez.

      Desde 1950 Paranacito recibió por ómnibus de Gualeguaychú la correspondencia que le estaba dirigida. Estableció el vínculo la empresa Expreso Islas del Ibicuy de Herman Fandrich, que posteriormente fue cambiando de dueños. Décadas después la reemplazó Ciudad de Gualeguaychú, siempre en forma gratuita. La sustituyó un servicio privado contratado en 1996, que la concentra en Santa Fe, y allí la reexpiden a destino.

      Mediante contratos con la Municipalidad de Villa Paranacito y el Correo, Galofré prosiguió sus servicios desde Tigre y Campana hasta  Paranacito con una frecuencia semanal en cada caso, realizando el último viaje el 24 de diciembre de 1999 con la legendaria P. Galofré III, cuando los convenios no fueron renovados, y la empresa cesó definitivamente sus actividades

P GALOFRE VII

      Con posterioridad el Correo dispuso que su oficina de Villa Paranacito concentrara los envíos postales, y contrató la lancha Felicaria de Claudio García, para ejecutar un reparto semanal  de correspondencia, que arranca de Paranacito, y pasa por los arroyos de laTinta, Sagastume Grande, Martínez, Boca Ñancay, Brazo Chico, Brazo Largo y Merlo.

      Continúa Delta Argentino efectuando desde Tigre el servicio con lanchas que atienden la zona sobre el Paraná Guazú hasta arroyo Merlo (diario) y río Ceibo (semanal),  entregando correspondencia a los ribereños.

       Exceptuando los primeros tiempos, solo nos limitamos a reseñar las empresas y embarcaciones que cumplían el servicio oficial de Correos en sus recorridos, pero debemos recordar la existencia de otras a lo largo del siglo XX dedicadas al transporte de pasajeros y/o cargas, y ocasionalmente correspondencia, no logrando verificar hasta ahora, que también hayan cumplido el mencionado servicio. Nos inclinamos a pensar que solían hacerse cargo, pero en forma particular, de trasladar cartas en sus recorridos habituales.

       Es el caso de Vattuone y Fragua que efectuaba viajes desde Canal San Fernando entre las décadas de 1910 y 1930, conociéndose  un sobre que lleva el gomígrafo de la empresa difundiendo el servicio bisemanal a Brazo Largo, que prestaba con el Principio V en 1934. En las mismas condiciones mencionamos a Francisco Aguado, con lanchas entre Zárate y Paranacito en las décadas de 1940 a 1960..

 

PROCEDIMIENTOS POSTALES 

 

       Debido a las grandes distancias y dificultades de los habitantes del Delta para trasladarse, que obligadamente debían hacerlo por vía fluvial, impulsó el desarrollo de un servicio de distribución postal fuera de las áreas urbanas, que nunca se vió tan bien organizado y ni perduró tanto tiempo en otro lugar de Argentina.

       Quizás los primeros en hacerlo fueron los hermanos Tomás y Pedro Urmeneta con el vapor Francisco Crespo, al cuál pronto agregaron el Jilguero. Habían celebrado contrato con el Correo para transportar tres veces por semana valijas postales desde Canal San Fernando a las estafetas postales ubicadas en el arroyo Cruz Colorada y la horqueta del arroyo Carabelas, en la provincia de Buenos Aires. Iniciaron la tarea el 1º de noviembre de 1902,  y por propia voluntad, pronto comenzaron a entregar y recibir la correspondencia postal y telegráfica perteneciente a los residentes a lo largo de la ruta, con el beneplácito de sus beneficiarios, a quienes se evitaba recorrer en canoa o lancha varios kilómetros para visitar la estafeta más cercana.

      Para entregarlas utilizaban una estaca recta de unos 30/40 cms. de largo, preferentemente de madera verde, en la cual insertaban la carta o telegrama en una ranura hecha al efecto, sistema que fue reemplazado más adelante por atarla con hilo alrededor de la madera. Al aproximarse a la vivienda donde estaba destinada, desde la embarcación se hacían toques de pito o sirena, alertando a sus moradores, tras lo cual lanzaban a tierra firme la estaca,  fabricada con madera verde, paqra darle más peso, y menos posibilidades que por su liviandad caiga antes en el agua, que de ocurrir este percance, por el material con que está confeccionada, siempre flota y puede ser rescatada. Los diarios se ataban arrollados y así eran arrojados a la orilla, Cuando había varias piezas o encomiendas, la lancha se acercaba al muellecito de la casa o la costa, y entregaba a la mano. En el caso de las certificadas se arrojaban acompañadas de un recibo, cuyo destinatario debía devolver firmado en el pròximo viaje de la lancha, caso contrario se le suspendían las entregas hasta que cumpliera con esa obligación. Luego el sistema fue adoptado por todas las empresas.

       Por la gran cantidad  de estacas que Galofré necesitaba diariamente para esta modalidad de entrega,  una de las formas de proveerse era brindar pasaje gratis a cualquier isleño que se presentaba con un buen atado de ellas como forma de pago.

       Cuando los ribereños querían despachar una carta, la insertaban en el tajo hecho en una rama larga de sauce, que ataban extendida desde la costa, o una persona la utilizaba para acercarla, al mismo tiempo que colocaban visible una banderita blanca (que también se empleaba para avisar pasajeros a embarcar), de tal manera que la lancha reducía la velocidad y un tripulante en la borda la tomaba al paso. En estos casos la entregaba franqueada, o bien acompañada del importe, para hacerlo a bordo, donde siempre llevaban estampillas.

        Llegaron a contarse más de 35 nacionalidades conviviendo armónicamente entre ellos. Eran mayoritariamente europeos. La primera corriente inmigratoria importante llegó al despuntar el siglo XX, y la otra entre ambas guerras mundiales. La comunicación postal tenía una gran importancia en sus vida, pués los mantenía en contacto con los seres queridos e intereses que habían dejado a miles de kilómetros. Además, por ese medio recibían los periódicos editados en sus respectivos idiomas maternos, una manera más de sentirse vinculados culturalmente con su lejana tierra. Estaban dedicados mayoritariamente a las actividades forestales y las relacionadas con los productos de granja.

       Existía una red solidaria entre los habitantes para hacer llegar las piezas postales a quienes residían en lugares apartados. En esos casos las lanchas las dejaban en almacenes o carnicerías donde concurrían estos, o siendo clientes se las llevaban al efectuar el reparto de víveres a domicilio en pequeñas embarcaciones. También las recibían quienes estaban en condiciones de llevárselas.  Estos colaboradores espontáneos, consideraban una cuestión de honor, entregarla pronto y segura al destinatario. El sistema era eficiente y efectivo.

      Era habitual consignar el encaminamiento en el anverso de la correspondencia, como por ejemplo: "N.N., Brazo Largo, vía Canal San Fernando, por Lancha Galofré", o simplemente "N.N., Brazo Largo, vía Canal San Fernando". También existen con la sola indicación del nombre de la estafeta o arroyo.

      Los sobres se resellaban al dorso en Canal San Fernando, y cuando estaban dirigidas a una estafeta, también se aplicaba el matasellos de ésta. Pero no siempre se cumplían estas tareas.

       Las cartas recibidas en el trayecto, eran despachadas al llegar a puerto en la oficina de correos. En Canal San Fernando, funcionaba la oficina del mismo nombre, encargada de atender el servicio postal con las islas, que por mucho tiempo utilizó una máquina obliteradora para matasellar la correspondencia, cuya  bandeleta estaba ilustrada con una lancha.

      En los primeros tiempos, las empresas solían estampar su gomígrafo en los sobres, práctica que luego se hizo difícil de continuar, por el importante volúmen de piezas, la falta de espacio y tiempo. Los sobres sobrevivientes, son reconocibles como circulados por los servicios fluviales, por el remitente y estar matasellado en Canal San Fernando, Tigre o Campana. Aunque eso tampoco da certeza, pués bien pudo ser escrita y despachada en cualquiera de esas ciudades, sin haber navegado previamente.

       En el caso de Paranacito,  la correspondencia proveniente o dirigida dentro de Entre Ríos, se encaminaba vía Gualeguaychú, mientras la correspondiente al resto del país, por la ciudad bonaerense cuyo puerto servía de cabecera de la línea que pasaba por el arroyo donde residía el destinatario. Esto fue más marcado con la implantación del código postal en 1974, donde se asignaron los números postales de los puertos antes mencionados a los encaminamientos para estafetas y arroyos entrerrianos, con la única excepción de Villa Paranacito, cuyo número 2823 correspondió a la extensión postal que tenía entonces de Gualeguaychú.

plano delta del paraná


PEDRO GALOFRÉ

    Con José Luciano, fueron por muchos años los empresarios más importantes en la navegación del Delta. Pero la presencia de Galofré en la parte entrerriana fue prácticamente excluyente por casi tres cuartos de siglo, abarcando el transporte de pasajeros, cargas y correspondencia, como también acopiador de la diversa producción isleña, y proveedor para sus habitantes. Quienes vivieron la época de oro de las islas, conocen y valoran cuánto significó su intensa actividad en bien de los intereses de esa comunidad dispersa a lo largo de los arroyos que constituían la única forma posible de comunicación y salida de sus productos.

      Nacido en España en 1885, emigró a nuestro país en 1903 embarcado como polizón. Primero trabajó en tareas rurales y luego se embarcó como marinero. En su interés por progresar en la nueva actividad, pronto tuvo su primera embarcación, y por ese tiempo casó con Polonia Gilardoni. Con sus cuñados formó la empresa que condujo acertadamente, acrecentando siempre su presencia comercial en las islas entrerrianas, donde prestó importantes servicios.

      Falleció en 1956, continuando la empresa los descendientes de los fundadores.

      Mereció el justiciero  reconocimiento póstumo que se impusiera su nombre al canal abierto para unir y acortar distancias entre el río Gutierrez y el arroyo Brazo Chico

 OFICINA Y ESTAFETA POSTALES

      Poca información ha sobrevivido sobre ellas y sus encargados. Muchos de estos quedaron en el olvido.

      En general se instalaban en casas de comercio, y aunque figuraba como encargado el propietario, la recepción y entrega de la correspondencia también era efectuada por sus familiares y/o empleados, que además atendían a los clientes. Muchas veces el cargo era ad honorem, y si bien no cobraban sueldo, recibían el beneficio de aumentar modestamente sus parroquianos, que acudían por este servicio, limitado a cartas simples, certificadas, expresos, telegramas, encomiendas y remesas en efectivo (envío de pequeñas sumas de dinero).

      Tenían poco movimiento, porque el mayor volumen lo atendían directamente las lanchas.

      La declinación comercial y la consiguiente despoblación de la zona, incidieron en sus clausuras.

      Para evitar reiteraciones, señalamos que las dependencias postales tomaron sus nombres de los cursos de agua, a cuyas orillas fueron habilitadas.

VILLA PARANACITO : Creada el 30 de setiembre de 1907 con el nombre de Paranacito, le fue cambiada la denominación a Islas del Ibicuy en 1910, y en 1987 a Villa Paranacito, para adecuarla al que lleva la población que se fue formando a su alrededor.

     Desde su habilitación, Domingo Barreiro, fue encargado de la estafeta que funcionaba en el almacén de ramos generales que poseía en la conjunción del río Paranacito con el arroyo de la Tinta.

      Existe un informe correspondiente al mes de setiembre de 1908, donde señala que expidió 75 cartas y recibió 184, con una venta de estampillas por 16,65 pesos.

      Barreiro era español, nacido en 1848 y nunca se casó. Permaneció en funciones hasta su fallecimiento en 1928, cuando el comerciante Lorenzo Teodoro Fazzio lo reemplazó y continuó en las dos décadas siguientes.

      En 1950 la estafeta fue ascendida a oficina postal, siendo su primer jefe Héctor Cruz Díaz. Estuvo instalada en edificios alquilados, hasta que se construyó e inauguró uno propio el 3 de mayo de 1991. Por estar siempre sobre pilotes, pudo soportar grandes inundaciones, y a pesar de  estar casi flotando sobre las aguas, nunca dejó de prestar sus servicios a los isleños que estaban en la misma situación.

      Actualmente es la única dependencia postal existente en el Delta entrerriano.

      ARROYO CEIBO : Fue creada en 1916 y nombrado primer encargado José del Río el 27 de setiembre del mismo año, quién seguía en funciones en 1930. Era argentino, nacido en 1895. Se dispuso su clausura en 1972.

     ARROYO MARTÍNEZ : Solo conocemos su existencia como estafeta en la Guía de Correos y Telégrafos de 1914, desapareciendo en las posteriores. Se carece de otros datos. Suponemos funcionó sobre el arroyo del mismo nombre, en cercanías de Boca Ñancay.

     ARROYO MERLO : Creada el 19 de diciembre de 1916, fue primer encargado Antonio Arguindegui. Clausurada en 1927, la rehabilitaron en 1939, con Raúl Haussa al frente. No hay datos oficiales sobre su clausura, pero según una fuente ocurrió hacia 1986.

     ARROYO NEGRO :Solo conocemos que fue creada en 1914, ignorándose otros datos. No figura en la guía de 1930.

     BOCA ÑANCAY: Creada el 17 de junio de 1910, nombrándose  primer encargado al comerciante Máximo Yang. La gran inundación de agosto de 1911  y luego el devastador temporal y marea ocurrido a fines de 1914 causan gravísimos daños en la zona, derrumbándole el negocio a Yang en la segunda ocasión, y en ambas oportunidades las mercaderías arrasadas por las aguas, suerte que presumimos también corrió la correspondencia y elementos provistos a la estafeta. Le siguió en 1924 Jorge Weide, un alemán nacido en 1857, quién renunció en 1931, motivo por el cual fue clausurada.

    BRAVO GUTIÉRREZ:  Junto con su habilitación el 19 de enero de1925, fue nombrado encargado el comerciante Braulio Iregui, un español nacido en 1879. Por renuncia del titular que tenía entonces, y no encontrarse una persona del lugar que se hiciera cargo de la misma, fue clausurada en 1964.

     BRAZO LARGO : Creada el 7 de mayo de 1910, estaba situada en el negocio de Lorenzo Rodas, quién la atendía gratuitamente. Fue ascendida a estafeta rentada en 1914, y el mismo día de su clausura en 1916, a cierta distancia se habilitó otra sobre el mismo arroyo que le daba nombre, denominada Tres Bocas, por la conjunción del Brazo Largo con el Paranacito, nombrándose a Jorge Tremoulet como encargado, siendo reemplazado al año siguiente por Sara Bustamante de Mulet, quién permaneció mucho tiempo atendiéndola. La estafeta pasó a llamarse Brazo Largo en 1924, que mantuvo hasta su clausura en 1990, cuando se jubiló la encargada Adriana Suárez.

     BRAVO SAUCE : Conocemos que fue creada en 1905, pero tenemos dudas sobre la exactitud del dato. Encargado desde 1919 y continuaba en 1930, era Julio Rosetti, un italiano nacido en 1873. Otros encargados posteriores fueron Juana Ibarra y  Petrona Vda. de García. Clausurada en 1943.

     COLONIA DELTA : Habilitada el 11 de febrero de 1931, funcionó muchos años en el comercio de Julio Alberto Daniel, nombrado primer encargado. Fue clausurada en 1983, cuando la atendía su nieta Sonia Daniel.

     COOPERATIVA BRAZO LARGO : Creada a pedido de la Cooperativa de Productores del Delta Limitada, quién la atendió desde el 19 de agosto de 1958 hasta su clausurada en 1963. Se justificó la misma por servir a los pobladores de la zona, ubicados en lugares donde no pasaban las lanchas Galofré, que los obligaba a concurrir por su correspondencia a otras estafetas lejanas.

     LOS PLATOS : Sabemos que existía en la década de 1920, pués figura en la guía publicada en enero de 1930, no así en la de 1934.

     PARANÁ BRAVO : Librada al servicio público el 12 de diciembre de 1948 y clausurada en 1983, solo conocemos el nombre de su última encargada Ana Poggi.

REFERENCIAS 

Archivo Histórico de Correo Argentino. Buenos Aires.

Archivo Histórico de Entre Ríos. Paraná.

Anuario Kraft. Buenos Aires, años 1912, 1918, 1941, 1948 y 1959

BOSE, Walter B.L. Modernas mensajerías argentinas. Selecciones Filatélicas, tomo 11.  Buenos   

        Aires,1984.

Caras y Caretas. Buenos Aires. Colección.

CARRANZA, Jacinto. Cuántos eran los treinta y tres. Montevideo, 1946.

CUOMO, Néstor. Delta del Paraná / Guía Plano. Buenos Aires 1962.

El Argentino. Gualeguaychú. Colección.

El Censor. Gualeguaychú. Colección.

El Delta. San Fernando. Colección.

El Nacional. Gualeguaychú. Colección.

El Noticiero. Gualeguaychú. Colección.

El Progreso de Entre Ríos. Gualeguaychú. Colección. 

El Pueblo. San Fernando. Colección.

Fray Mocho. Buenos Aires. Colección.

GARRA, Lobodón. Río Abajo. Buenos Aires, 1994.

KURCHAN, Mario D. Servicios Fluviales de Correo en la Cuenca del Plata.  Segunda parte. Publicado

       en  Cuadernos de Filatelia F.A.E.F  Nº 4. Buenos Aires

La Prensa. Buenos Aires. Colección.

La Razón. San Fernando. Colección.

LUCIANO, Darío. Navegación Isleña 1900-1967 / Una empresa de servicios entre San Fernando y el  Delta. Buenos Aires, 1999.

MAHL, Erico. Historia de protagonistas  publicado en El Tren Zonal. Galarza (E.R.), abril de 1995.

MAIR, Pedro. Gualeguaychú. Agradecemos su valiosa información testimonial.

MAYE, Roque. Surcando las aguas del Delta. Publicado en El Tren Zonal. Galarza (E.R.),  junio de 1996.

MIKLER, Sandor. Delta del Paraná.  Buenos Aires, 1983.

Neptunia. Buenos Aires. Colección.

Partes oficiales y documentos relativos a la guerra de la Independencia Argentina. Tomos I y II. Archivo General de la Nación. Buenos Aires, 1900 y 1901.

TORRES, Luis María. Los primitivos habitantes del Delta del Paraná. Universidad Nacional de La Plata. Buenos Aires 1911. 

 

Texto e imágenes : Humberto Brumatti

Edición PescaenelDelta  --  Julio 2006  -- Reeditada Noviembre 2008 

 

Versión Imprimible Enviar este artículo
Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.