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Virtualidad
Enviado por DanielCarlos el 25/3/2010 17:35:41 (1883 Lecturas)
Historias

Virtualidad

  Camino por la calle con la cabeza gacha. El viento sopla fuerte y la lluvia no me deja ver muy bien.
Me confundo entre la gente que corre. Claro que yo hago lo mismo, como si correr hiciera que me moje menos, vaya uno a saber cual es el motivo de semejante tonteria
 

- Te digo que te apures!, le dijo una mujer a un niño que tenia tomado de la mano.
- Guarda flaco!, no ves por donde vas...?
Y la verdad NO, me meti en un cafe.
El lugar olía a una mezcla rara de frituras, medias lunas y ese olor tan particular que tiene la ropa mojada.
Busqué una mesa junto a la ventana.
- Qué le traigo? preguntó el mozo, con tantas ganas de atender como yo de mojarme.
Lo miro y le respondo,
- un cortado nada más , gracias.
Para cuando me lo trajo estaba más frío que el ambiente.
- Algo más?
- No; confieso que tuve ganas de mandarlo a que le sirviera el café a su dulce madre.
- Está bien así,... gracias.
Afuera, el temporal. El viento va en aumento. Miro en el salón y veo a un jóven tecleando su "NOTEBOOK". El a tan solo dos mesas de mí, el mozo apoyado en la barra, y él que a "nadie ve" en su espacio "VIRTUAL".
De hecho, hoy por la noche nos "juntamos" con los muchachos como hacemos por lo menos un viernes al mes, sin excusas. La idea es churrasquear un rato y hablar de pesca. MARIA.... qué grupo!!
La verdad, a Roque, no me lo imagino preguntando ... Juan tu celu tiene BLUETOOTH? No, para pasarte fotos de un aparejo viste ?
Roque es herrero, tiene los dedos más cuadrados que una bigornia, pero que corazón!. Si a Juan le decís "mañana nos "CHATEAMOS"·, es capaz de invitarte a pelear, ¿qué decís? No me jodas  ehhhh!!.
Pero qué pescador este Juancito!
Miro otra vez al jóven. Por sus gestos, me parece que está enojado, pero con quién?. Con el mozo, seguro,  ni tocó su café. Su mirada fija en la PANTALLA lo delata... éste está enojado con quien nadie ve en el café.
Afuera sigue lloviendo. Al rengo Carlitos hoy le cuento que me llegaron dos "E-MAIL" del Cholo que está en España. El rengo va a pensar que son boyas, seguro.
Como el KUKI se fué a pescar a lo grande ... Carlitos pasa a ser el mayor del grupo.  Hace unos años se cayó de un andamio. Bueno, mi amigo, lo más importante es la recuperación, le dijo el médico. Sí, doctor como noooo!!! A la semana estaba metido en el agua hasta la cintura, "tirándole" al lenguado. SÍ, pescó unos cuantos , pero el esfuerzo de ese día le costó dos operaciones de cadera y el mote de "qué hacés rengoooo...!!??
Bueno, parece que está lloviendo menos.
Aprovecho
- mozo! le pago el cortado.
- Ta bien, ya voy.
A esta altura al mozo tuve ganas de tirarle los tres mangos por la jeta. Una vez afuera, con disimulo, miré al de la NOTEBOOK. Este pibe, estaba más caliente que yo, pero no con el mozo.
- Hola negraaaaa... alcanzame una toalla, estoy hecho sopa.
- Qué ganas de salir a comprar carnada con este DIA!
- Llamaron los muchachos?
- Siiii, que vienen temprano,..... qué hacés?
- Me siento un rato en la compu, quiero saber como están.
- Pero si vienen dentro de un rato, no ves la hora vos?
- No , negra , a los otros, a los del CYBERESPACIO...
- A quién ? Ah sí, a los de PESCA EN EL DELTA. Acá te dejo ropa seca, andá a bañarte ....vos y tus AMIGOSSS
- No te enojes, dame un beso !!!!
- Anda a bañarte te digo... 
 Textos :  Charly Rimoldi
 Edición PescaenelDelta.com -- Marzo 2010 --

  0   ID del Artículo : 132
Mi Último Tiburón
Enviado por DanielCarlos el 25/3/2010 17:30:00 (3001 Lecturas)
Historias

Mi Último Tiburón

           por 
Charly Rimoldi 

 

  Como todas las noches anteriores a una excursión de pesca, no dormí. Uno repasa el equipo una y otra vez: ésta es una manía que está en casi todo pescador deportivo.

   Ya estaba en época de visita, así que decidi darme una vuelta por la costa, encontrando a mi compañero rebosante de salud.
  Han pasado tres días desde que mi fiel amigo, el AROMO, me mostrara sus coloridas flores amarillas. Con todos los bártulos cargados, puse rumbo fijo a la cita de todos los años.
Magrú "vivo", calamares y saracas, le hacían escolta a las preferidas y sangrantes lisas, y cuando por fin crucé el médano, me sentí tranquilo, yo ya estaba en "ROMANO".
 Como faltaba una hora para la máxima, clavé el posacañas bien retirado de la rompiente y fuí por el resto del equipo. Elegí un aparejo con la boya color naranja: es común y conocido que especies tales como el "escalandrun" son de atacar a las boyas claras produciendo así lo que llamamos "falsos piques".
tiburón en San Blas
  Después de repasar todo otra vez, apreté un poco más las mariposas, la estrella del reel apenas floja, la lisa ajustada con firmeza, tenía puesto el arnés y lo más importante: "EL BICHERO" siempre a mano.
Con el viento a mi espalda no me fue difícil meter las bolsas a unos 150 mts. Cortarlas no fue fácil, después de unos cuantos palos con la 0/9 pude liberar el "GANCHO", que sin remedio buscó el fondo del mar.
Con la caña puesta en el haragán y conforme con la tensión del nylon, le puse la chicharra al reel, encendí un rubio y me fuí.
Cuando puse la pava en la garrafa, noté que el viento era ahora una suave brisa, el mar semiplanchado, con el sol brillando a pleno. Qué más podía pedir yo?. Busqué los bizcochos y, mate en mano, las escuché. Me sonaron a campanas.
"EL" había cortado el grampín, la chicharra sonaba a rienda suelta, la caña dibujaba un arco casi perfecto y yo corrí.
Tiré los bizcochos, solté el mate y pateé la pava. Si me quemé?. Claro, pero lo único que yo hacía era correr hacia donde estaba la caña. La puntera marcaba la corrida.
La saqué del haragán como pude, apreté más la estrella y enganché el arnés. En ese momento supe que era "GRANDE".
A más de 300 mts con poco nylon en el carretel, estaba el que había esperado por más de 20 años.
Lo único que a mi me preocupaba era recuperar la carga, y él, todo lo contrario. Me caminó siempre para el norte, y yo con él.
Para todo esto la camioneta, el cuchillo, y lo más importante, el bendito bichero, habían quedado atrás. El corría, yo tiraba y me decía "cuando te vas a parar?" y como tantas cosas impredecibles en la pesca, de golpe, el me dió el gusto.
Yo estaba empecinado en recuperar carga, él me la dió toda de golpe. Ví como el nylon se moría sobre el agua hasta quedar con varias vueltas flojas casi a mis pies
, sabía que se me venía encima.
A la velocidad que me daban las manos, el 4/0 descontrolado acumulaba todo el nylon en el centro del carretel. Mi mirada pasaba del reel a la superficie del agua. Buscaba algún movimiento, un bulo, alguna señal, no sé, cualquier cosa.
Metido en el mar hasta los tobillos con la caña apuntando al cielo, lo ví. Me quedé como plantado , todo pasó como en cámara lenta. Navegaba con su aleta y parte del lomo fuera del agua, indiferente a todo y poderoso como ninguno. Su cola dibujó algo parecido a una S , y arremetió de nuevo, nada más que esta vez arrrancó para adentro.
Me afirmé a la caña para pararlo (era grande, les dije?).
Después del golpe, cansado y aún en el agua, supe que lo perdía.  Se agitaron las aguas y como un barco herido de muerte se sumergió para siempre.
Una gaviota curiosa quiso ver que era lo que flotaba y como no era comida se alejó rápidamente. Entonces ví como la marea arrastraba mi boya de color naranja.
Hoy, de tanto en tanto, me doy una vuelta para visitar el aromo. Los años lo han llenado de brotes nuevos. A veces en casa, miro la 0/9 en el cañero, pongo la pava en la cocina, y mate en mano me parece escuchar campanas, ustedes me entienden no? 
 

Textos : Charly Rimoldi
Edición PescaenelDelta.com --  Reeditada Marzo 2010 --
 

  0   ID del Artículo : 131
Un Viaje al Ibicuy
Enviado por DanielCarlos el 12/3/2010 5:50:00 (9456 Lecturas)
Historias

UN VIAJE AL IBICUY
     
por
Carlos Mey

Pasando el mousse por las fotos se obtiene la descripción de cada una y las pequeñas con un clik se expanden

puerto de Ibicuy

    Un viaje de investigación a un lugar no conocido es un imán irresistible, así que cuando supimos como llegar y lo que podría haber allí, nos largamos a un viajecito con Guillermo Berger, ambos medios fanáticos del tema.
   Para llegar, se deben cruzar los puentes de Zárate/Brazo Largo, a pocos Kms. de Buenos Aires, donde ya hay historia, pero para después. Ya en territorio Entrerriano hay un cartel indicando Ibicuy 42 kms, de los cuales los últimos 20 y pico de tierra (cuidado si llueve), único contacto con la civilización en este lugar. 

  5   ID del Artículo : 114
Historias del Canal Arias
Enviado por DanielCarlos el 8/3/2010 1:44:21 (6746 Lecturas)
Historias

Historias del Canal Arias

arroyo Malo

Cementerio indio

   Para aquellos que tienen su ¨rancho¨ por la zona, voy haciendo memoria de historias que contaban los lugareños, para que no se pierdan!!!! Algunas de ellas tienen documentación, y otras son narraciones orales... En todos los casos, voy a detallar fuentes y/o archivos.

  Esa zona, era zona de indios, una rama de diaguitas y comechingones, que no llegaron a desarrollar una cultura muy avanzada, pero han dejado vestigios arqueológicos, pocos, ya que la cerámica era rudimentaria y al ser zona de humedad constante, se degradó en su mayoría, y los elementos de caza eran de madera, ya que no es una zona rocosa.

  Así y todo, allá por los años 20´ una expedición del Museo de la Plata halló restos de canoas y vestigios de asentamientos... (publicaciones navales, ¨Historia Marítima Argentina¨tomo III) donde fueron estos hallazgos???? Chan!

Canal Arias y arroyo Malo!

Ahora, tradición oral de la zona....

  Cuando era chico, los vecinos de la zona (los Martínez, que cortaban el pasto, Rey, que tenía su casa en el Malo, cerca del Guayracá (antes de que lo dragaran, pero es para otra nota!), Seoane, dueño de ¨La Sirena¨ etc, contaban eso, de la expedición de la Plata, y que además de restos de cerámica y madera, habían encontrado un.... Cementerio indio! Ubicado, sobre el Malo, yendo hacia el Guayracá , hoy Canal Gobernador no me acuerdo cuanto... A mano izquierda, unos 700 metros antes de la desembocadura.

  Por supuesto, para mí era una aventura, machete en mano, con otros vecinos o mis amigos, abrir picada y llegar hasta el lugar... Yo no sé si reales o sugestivos...pero se veían como depresiones en donde supuestamente habían cavado.

  En fin, cosas de la isla, que ojalá los que hoy tienen la suerte de tener sus casas puedan mantener vivas!  

Isla La Sirena
canal arias

Algunas historias de ¨La Sirena¨... Ahi van!

  Esta hermosa casa , ubicada sobre la mano izquierda del Arias, como quien va para el Paraná, en la boca del arroyo Malo, en alguna época perteneció a la familia Seoane, que fueron los primeros en lotear y vender toda esa franja de tierras entre el arroyo Volcán, el Malo, el Arias y el Leber.

Dicen los memoriosos, que en sus buenas épocas funcionó como hotel... Yo ya la conocí como casa de familia, y por los años 70, el dueño de ese entonces, Mario Seoane, era interventor o algo así de canal 2 de tv.

La cuestión es que una mañana de verano, bien tempranito, mi abuela iba caminando hacia el muelle con su mate bajo el brazo, ya que desde nuestra casa al canal había como 800 metros de camino interno, cuando ve sentadito en un puentecito de madera, muy precario, que servía para cruzar el arroyito a... Claudio García Satur!!!!!!, sí señores.... Resulta que este buen hombre, estaba grabando una de sus tantas novelas, y para estudiar el guión con tranquilidad, le habían prestado La Sirena para pasar unos días, y andaba como Juan por su casa, libreto en mano, recitando textos y saludando a viejas como mi abuela, que varias veces tuvo que ir a buscar la dentadura postiza al arroyo....!

Pero no solo nos visitó Satur.... Sino que en varias ocasiones, allá por los ochenta se han filmado algunas novelas en la casa y en el parque que es es-pec-ta-cu-lar!!! Como verán, el mundillo artístico nos ha honrado con su presencia!

La historia es cortita, pero pintoresca!!!! 

 El cine

   Esta fue contada por un amigo de mi viejo, compañero de remo, y un isleño de pura cepa, criado en el delta y amante del río.

Este muchacho, el sr. Héctor Núñez, contaba que allá por los finales de los treinta, comienzos de los cuarenta, la época dorada de toda la zona, por la cantidad de huertas frutales y explotación maderera y de formio, había muchas familias que vivían en las islas, y por supuesto, esto traía aparejado la aparición de muchos almacenes, boliches y otras yerbas, pero lo más sorprendente, es que en nuestro querido Arias, como quién va hacia el Paraná, a mano derecha, había...

A qué no adivinan ni en cien intentos...!              Un cine!!!!!

Si señores, no estoy loco ni anduve tomando aperitivos... Un vecino de la zona, tengo entendido que pasando la sodería que funcionó hasta los años 80, había construído un galpón de chapas, con sillas, y un proyector... A querosene!

Según el amigo de mi viejo, la imagen, por supuesto no era de lo mejor, pero para los chicos de la isla era mucho mejor que Hollywood y la calle Corrientes. Me imagino que el principio de proyección sería muy parecido a nuestro querido Cinegraf, que consistía en una lamparita (en este caso una llamita) que ampliaba la imagen de dos rollitos de dibujos (al menos los que yo conocí) que se pasaban manualmente, y... Era un cine primitivo, pero cine al fin!

Por supuesto, estos intentos nunca fueron ni comerciales ni multitudinarios, pero existieron ahí nomás, donde hoy solo vemos selva y abandono, en la época de nuestros abuelos/ padres, hubo un delta pujante, empujado por la fruta y el formio, que contenía y daba trabajo, educación y diversión a muchas familias, que vivían más que dignamente... Qué sé yo, no es que uno quiera menospreciar lo que hoy es el delta... Pero cuánto qué hemos perdido!!!!

En fin, amigos... La historia de nuestros queridos ríos es muy, pero muy rica... Ojalá alguien algún día la pueda dejar escrita, porque seguro que alguien debe tener una foto de ese cine, o alguien más haya oído esta historia y sepa exactamente dónde estaba ubicado, y entre todos no la dejemos en el olvido, y soñar, por qué no, que nuestros nietos algún día le muestren a sus hijos un librito, en el cual estén reunidas todas estas historias de vida! 

el Canal Arias

Personajes

    Sin lugar a dudas, lo que hace único a un lugar son sus habitantes, y una de las personas más pintorescas con la que he tenido la suerte de cruzarme, ha sido Hipólito Rey, Lito, para los amigos.

Rey era un hombre a los cuales es muy difícil definir, porque abarcaba tantas facetas, que elegir una es ir en desmedro de las demás.

Físicamente, era el hermano gemelo de "Pepitito Marrone", tenía su casa primitiva en el arroyo Malo, al fondo del mismo, a unos 1500 metros del Canal Arias, y una Paglietini de los 70, llamada Caravaca, vaya uno a saber por qué causa la bautizó así!

Esa lancha,  la que atracaba frente a su casa, entrando por el arroyito, es el motivo de esta anécdota.

Con el tiempo, allá por el año 77, 78, rey empezó a notar que cada vez se le hacía más difícil navegar el Malo, de hecho, más de una bajante lo dejaba varado en el barro, y esto lo empezó a inquietar... Hombre de buen pasar económico, bien relacionado, ya que tenía una casa de importación de lámparas en plena calle Paraná, en la capital, charla va, charla viene, uno de esos clientes que nunca faltan, escuchando sus desventuras náuticas le trajo la solución...!

- Pero Lito...! Cómo va a abrir la boca del Malo sobre el Guayracá con pala...! Eso es cosa de locos, le va llevar mucho, tiempo, esfuerzo y dinero.... Lo que usted tiene que hacer es volarla con trotyl...!

- con qué? Preguntó Rey muy interesado en el tema.

- con trotyl, un par de panes, y en media hora tiene el arroyo abierto!

A Lito se le iluminaron los ojitos...

- che, y eso dónde lo consigo...?

 - y... En Fabricaciones Militares...

Ni lerdo ni perezoso, a los poco días, para allá se dirigió Lito... Pongámonos en época, años 77, 78... Época de dictadura militar, con la subversión como tema de todos los días, en fin... Una época difícil!

Llega Rey a Fabricaciones Militares, mesa de entradas, milico del otro lado, sin darle mucha bola...

- buenas...

- si señor, que desea?

- trotyl.

 

El milico levanta la vista, se encuentra con el doble de Marrone, puchito en la boca, manitos en los bolsillos...

- perdón señor... Qué necesita????

- trotyl, cuatro, cinco panes...

- un momentito, por favor...

 

Sale el milico y a los dos segundos había veinte tipos rodeándolo, lo agarraron de los fundillos, lo llevaron no sabe a donde, lo tuvieron tres horas sentado en una oficina, y cuenta que cada tanto, se asomaban caritas de milicos y lo miraban – tenía un cagazo bárbaro!!!! – contaba Rey

al rato aparece un tipo lleno de tiras y vuelve a hacerle la pregunta...

- qué anda buscando?

- trotyl....

- pero usted está loco... Para qué lo quiere!!!!

- y... "Yo tengo una lanchita , y como el arroyo se está cerrando, un amigo me dijo que con un poco de trotyl lo puedo abrir...."

   Evidentemente, su inocencia y lo absurdo de la situación lo salvó, ya que unas horas después, previa ca..da a pedos de cuanto oficial jerárquico había en el edificio lo dejaron ir.... Por supuesto, el arroyo nunca se abrió y Rey nunca más pasó por veinte cuadras a la redonda de Fabricaciones Militares!

viajando en la colectiva

 

La Colectiva

  Quiero rendirles también un pequeño homenaje a uno de los personajes más nobles de nuestro Delta... Los Patrones de lanchas colectivas.
Que me disculpen los más actuales, y los que no son nombrados, pero como siempre, la memoria es selectiva, y mantiene en el recuerdo aquellos que nos han marcado por su personalidad.
  El primer homenaje es al ¨Gringo¨Rabazzani, quien llevaba bajo su mando a la Rápido V, y hace muchos, muuuuchos años, salía de Tigre los viernes a las 20.00 horas, que era la lancha que usábamos casi todos los vecinos de la zona, ya que daba justito para que mis viejos volvieran del laburo, y aprovecháramos el fin de semana completito... era un lujo verlo atracar de noche, enfocando el reflector de la toldilla, y en dos maniobras, acariciar el muelle y dejársela al marinero impecablemente atracada a la escalera!
  Otro patrón emblemático, era el ¨petiso¨Martorelli, patrón de la Nilda Alicia, la que casi siempre nos llevaba de regreso a casa, ya que pasaba a eso de las 5.30 del domingo.... un personaje al que nunca le faltaba un mate
para compartir, un chiste para hacer o una gauchada siempre disponible, uno de los ¨Caballeros¨del río, siempre, SIEMPRE pasar regulando junto a un bote de remos, siempre un saludo a mano cuando pasaba frente a los muelles, siempre traer algo de Tigre cuando se lo pedía, ya sea un remedio, un recado o el llamado a algún familiar cuando
hacía falta. 
  Y para no aburrir, al último que mi memoria trae a flote es a Pulido, el patrón de la Independencia VI, que tenía una misión importantísima en las mañanas de verano....

   Traía el Hielo!!!!
   Eran otras épocas, no había celulares y las comunicaciones con las familias en los meses de verano, que por lo general pasábamos enteros en el delta, eran por medio de las lanchas de pasajeros, lo mismo que la correspondecia, ya que cumplían la función de correo, el diario, y como decía antes, la barra de hielo (entera, media o cuarto...) que se ponía en la heladera de latón, y tiraba hasta el día siguiente, dando bebidas frescas y carnes en buen estado!

   Es todo hasta aquí espero lo hayan disfrutado, para mí ha sido un placer hacerles el relato, Hasta Pronto !!!

Texto : Ricardo Joy "Guaycurú"

Imagenes propias y de Patricia.

Edición Pescaeneldelta -- Junio 2007 -- 

 

 

 

  4   ID del Artículo : 98
Carta Abierta a un Amigo-KUKI Lacabana
Enviado por DanielCarlos el 5/3/2010 15:24:57 (2635 Lecturas)
Historias

Carta Abierta a un Amigo

    KUKI Lacabana

  Qué te digo gordo, que es difícil salir de pesca  y no sentir que estás conmigo?. Bueno, es cierto que todos alguna vez hemos tenido un compañero de pesca, pero que tal cosa se prolongue en el tiempo es, al menos para mí, algo raro de lograr.

  En estos tiempos en donde todo parece ser competitivo, mezquino y egoísta se hace notar tu capacidad para lo opuesto. Mi ladero fue un tipo GENEROSO dispuesto a compartir con propios y ajenos todas sus experiencias, enseñarte lo que sabía era normal. El abría su caja de pesca y te decía "agarrá lo que quieras" y lo más importante era que él COMPARTIA, no COMPETIA, después de una jornada de pesca lo que tenías en el balde no interesaba tanto como saber que tu DIA fué bárbaro.

  El, siempre dispuesto a darte una mano, un tipo divertido y a la hora de las charlas, ni decir lo interesantes que eran. Para mí, escucharlo relatar sus travesías con su familia en el viejo Desoto, contarte que al hermano una corvina negra casi lo tira de la barranca, que los pescadores de Vidal llegaban con carros hasta el pozo que hoy lleva justamente ese nombre, el pozo de los vidaleros y tantas cosas más.... estar tantos años con una caña en la mano no te hace mejor , pero te da EXPERIENCIA, y el gordo de eso tenía de sobra...

  Lo que es yo, lo aproveché, la vida me enseñó que cuando alguien te regala experiencia tenés que tomarla con las dos manos y mucho más cuando se te da de corazón. Para aquellos que no lo conocieron, se lo perdieron... como dije antes en este mundo retorcido donde vales por lo que tenés y no por lo que SOS, donde para encontrar a alguien con CODIGOS tenés que aprender esperanto y aun asi no lo logras, repito, yo lo aproveché, disfruté de su amistad, del respeto que siempre tuvo para conmigo y mi familia, y sobre todo de su companía.

  Cada vez que tenga una caña en la mano, cuando esté en medio de una laguna, cuando salgan de la boca (Mar Chiquita) los lenguados y los cornos arrimen a la costa, vos estarás a mi lado como en tantas ocasiones a través de los años estuvimos.

  Hay quiénes pasan por la vida sin poder tener un compañero de pesca. Yo en cambio, he tenido esa suerte.

  Gracias a DIOS que ví la oportunidad que me diste y la tomé.

  Yo soy CHARLY RIMOLDI, un renegado y solitario pescador. MI COMPAÑERO Y AMIGO se llama HECTOR KUKI LACABANA. Hasta que se me acabe el carretel, siempre conmigo.

  Gordo: no sé donde estés, pero seguro que estarás pescando.

  QUERIDO AMIGO me despido solo por un rato, PAZ Y VIENTOS SUAVES.... y como siempre decimos, hasta el pique que viene , chau PROFE. 

Textos : Charly Rimoldi

Edición PescaenelDelta -- Mayo 2008 -- 

  0   ID del Artículo : 87
Los Perros del Delta
Enviado por DanielCarlos el 4/3/2010 4:21:34 (2306 Lecturas)
Historias

LOS PERROS DEL DELTA

  Quienes hemos recorrido las Islas del Delta del Paraná, en mi caso navegando asiduamente en kayak, nos cruzamos habitualmente con una gran cantidad de perros. 
 

  Son parte del paisaje del Delta.

  Los hay de todas las razas, grandes, chicos, medianos, buenos, malos, o más o menos.
  Parecidos a lo largo de cada costa de un arroyo.
  Misma madre, mismo padre, todos parientes entre sí.
  Generalmente mal alimentados, se la rebuscan como pueden para conseguir comida.
  Están en grupos casi siempre numerosos, hay sitios donde cuanto más días se queda uno, más perros ve.
  Echados en los muelles, medio dormidos, parecen estar aburridos, hasta que presienten nuestro paso por el lugar.
  Entonces, con un coro de ladridos infernales, acompañan nuestro recorrido hasta que algún zanjón o vegetación espesa les corta la carrera, interrumpiendo la diversión que venía a romperles la monotonía diaria de no ver pasar un alma por allí.

 
  He tenido la ocasión de cruzarme con algunos que no se contentan con ladrar y terminan arrojándose al agua con intenciones no muy buenas hacia nosotros.
  Sobre el Río Carabelas, cerca del Canal 5, hay un dóberman que tiene esa fea costumbre de asustar a los desprevenidos kayakistas que pasan cerca de la costa.
  También en el Arroyo Leber, que nace en el Paraná
de las Palmas, hay otro perro con costumbres acuáticas y sobre el Paraná, cerca del puerto de Escobar, en la segunda boca del Arroyo Largo había otro, al que hace tiempo no se lo ve, que se zambullía con la probable intención de masticarnos la popa del kayak.
  Pero contrapuestos a estos, también está el grupo de los buenos.

 
  En nuestras travesías hemos encontrado a muchos de ellos, a veces desconfiados al principio, un hueso o una galletita aflojan todos los resquemores.
  Pero hay un fenómeno interesante que ocurre por las noches y que pasaré a relatar:
  Supongamos que a eso de las diez de la noche, en Zárate, un perro, al que llamaremos Gong, comienza a ladrar. Porque vio a un extraño, porque escuchó un ruido, o simplemente porque se le antojó.
  El sonido viaja a trescientos m/seg., por lo que su vecino, ubicado entre cincuenta a cien metros, escuchará automáticamente y se aprestará a responder.
  Dependiendo del estado de somnolencia, edad y predisposición al ladrido fácil del perro vecino, esta respuesta llegará entre los diez a veinte segundos.
  Entonces, seguidamente se producirá una reacción en cadena más difícil de controlar que la fusión de átomos de uranio en una bomba nuclear.
  Si calculamos una respuesta cada cien metros en diez segundos, la onda sonora bajará por el Paraná más rápido que la corriente y a las once estará por Escobar, contagiando inmediatamente a una jauría de quince perras que asolan en una casa de la zona.
  Mientras la onda continúa imparable hacia el Río de la Plata, donde llegará a eso de las doce, el sonido amplificado de las quince perras cruzará el Paraná y saldrá disparado para el otro lado.
  La onda de retorno estará en Zárate a la media noche y el ciclo volverá a repetirse.
  Pero claro, ¿Ud. piensa que Gong se va a aguantar dos horas sin ladrar? ¡¡Ja!!
  El ciclo podrá repetirse cada media hora, diez minutos, dos minutos o lo que a Gong se le de la gana. Entonces se producirá un caos donde algún perro contestará el ladrido de Gong antes de que este llegue a él y las ondas sonoras perrunas viajaran por todo el Delta desde  Diamante al Río de la Plata y un poco más allá también.

 
  Y todo acabará con la salida del sol.

 
  El canto de los gallos y los gritos de las pavas del monte reemplazarán a los ladridos de los perros. Bueno, si alguna noche se queda a dormir por allí, que duerma bien.

              Si puede.
 

Por Roberto Vilmaux

Edición 2010 PescaenelDelta.com

  5   ID del Artículo : 82
Nuestra primera Nocturna en el Delta
Enviado por DanielCarlos el 3/3/2010 6:10:00 (2611 Lecturas)
Historias

Nuestra primera Nocturna en el Delta

  Y sí para todo hay una primera vez y para este Grupo había llegado el Día.
  El día de nuestra primera nocturna donde pondríamos una vez más a prueba lo heterogéneo de nuestras personalidades conjugado tan bien con lo homogéneo de ese deseo de lograr mantener una sana amistad.

  0   ID del Artículo : 75
Un viaje a la Historia del Paraná
Enviado por DanielCarlos el 14/8/2009 4:00:00 (11175 Lecturas)
Historias

Un Viaje a la Historia del Paraná

por
    Guido Seidel 

historia del paraná

    Desde el 7 hasta el 16 de agosto de ese año recorrimos con  Carlos Mey ambas márgenes del Río Paraná  en un viaje de investigación sobre historia marítima fluvial. Dicho viaje fue financiado por la Fundación Promare de EEUU ya que aparentemente hallaron los objetivos de la misma de suficiente interés como para dar apoyo a esta iniciativa de nuestro gran amigo Charlie. 

  0   ID del Artículo : 178
Vapor Racha
Enviado por DanielCarlos el 10/7/2009 19:30:00 (2734 Lecturas)
Historias

VAPOR "RACHA''

por Humberto Brumatti
Encontramos su partida de nacimiento en "La Razón" de San Fernando (Buenos Aires) del 1º de enero de 1903, donde se informa "El señor Obdulio Olivera ex propietario del vapor "Arístides" está haciendo construir un nuevo vapor que se denominará "Racha" (aprovechando el casco de la chata denominada así), el cuál hará la carrera a las islas que antes hacía el vapor "Arístides".
VAPOR RACHA

  0   ID del Artículo : 185
EL CORREO Y LAS COMUNICACIONES POSTALES FLUVIALES EN EL DELTA ENTRERRIANO
Enviado por DanielCarlos el 7/11/2008 17:00:00 (8111 Lecturas)
Historias

El Correo y las Comunicaciones

  Postales Fluviales en el Delta

Por     Humberto Brumatti

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

  El Delta del río Paraná se extiende desde aguas abajo de Diamante, hasta la desembocadura en el río de la Plata. Dividido en Superior, Medio e Inferior, nos detendremos en el último tramo, dentro de los límites de la provincia de Entre Ríos.

  Esa zona está delimitada al E. por el río Uruguay, al S. por el Paraná, al O. por la Ruta Nacional 12, y al N. en una línea irregular que va desde el pueblo de Ceibas sobre dicha ruta, hasta la desembocadura del arroyo Ñancay en el Uruguay.

  Dentro de esos límites, la zona que mejores condiciones ofreció para poblar y trabajar, fue la más próxima al ángulo que forman los ríos Paraná y Uruguay, que por sus características consideramos la más interesante para investigar su historia postal.       

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

  Diversas y sucesivas parcialidades aborígenes lo habitaron  y cuando llegan los españoles al río de la Plata en el siglo XVI, predominaban los charrúas, y los llamados guaraníes de las islas, arribados éstos en la centuria anterior desde aguas arriba de ambos grandes ríos, y como grupo humano predominante, dejó marcado su paso por la historia, dando nombres que perduran en la toponimia: Paraná, Uruguay, Ibicuy, Ñancay, Guazú, etc.

  Desde la época colonial, el Delta entrerriano se convirtió en una fuente de recursos para Buenos Aires, y en menor proporción también para los vecinos de la costa oriental del río Uruguay, y Gualeguaychú. Allí se extraía madera para diversos usos, y se fabricaba carbón vegetal.

  La caza de animales silvestres, para obtener sus pieles o plumas, se realizó sin límite alguno. Los ríos y arroyos fueron  ámbitos propicios para cualquier tipo de contrabando o tropelía, aprovechando la ausencia total de autoridad.

  El conflicto con Portugal, quién fundó Colonia del Sacramento en un estratégico punto de la costa uruguaya, entonces dominio español, con posteriores sitios militares, combates, expulsiones, hicieron de las cercanas islas un punto útil para los lusitanos, quienes disponían a corta distancia de un lugar  de abastecimiento, fuera de la vigilancia española

puerto de Villa Paranacito-1860

  No fue ajena a nuestra guerra de la Independencia. Las tropas realistas sitiadas por tierra en Montevideo, aprovechaban su relativo dominio de los ríos para obtener con destino a los refuerzos enviados desde la península ibérica,  provisiones y caballadas en las zonas costeras de los ríos Paraná y Uruguay, y sus afluentes, como el caso del río Paranacito, escenario de dos combates, el primero en enero de 1913, cuando el capitán Gregorio Samaniego de Gualeguaychú, con 22 hombres atacan desde la orilla a la balandra armada Nra. Sra. del Carmen, y luego de un sangriento combate se apoderan de ella. Mientras el segundo ocurrió justo un año después, y nuevamente Samaniego, ahora con 36 hombres armados de fusil y 14 de lanza,  en un combate bastante similar,  capturan 3 pequeños veleros armados.

   En las luchas para obtener la independencia uruguaya y posteriores conflictos internos, conoció el paso de hombres que decidieron el futuro de la Banda Oriental. Un ejemplo de ello, fueron quienes serían inscriptos en la historia como los 33 Orientales (en realidad, 32 orientales y 1 argentino), que se fueron agrupando sobre el arroyo Brazo Largo en las inmediaciones del río Uruguay, para luego cruzarlo y desembarcar el 25 de agosto de 1825 en la Agraciada, donde proclaman su independencia de Brasil y la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata.

  En los diarios de Buenos Aires y de Gualeguaychú, existen menciones de embarcaciones "para" y "de las islas" en forma genérica, aunque en oportunidades se aclara "islas del Uruguay"  o  "islas del Paraná".

  El Progreso de Entre Ríos de Gualeguaychú anuncia con fecha 20 de junio de 1849 la entrada a puerto, procedente del Paranacito de la ballenera Hermelinda y la salida al Ñancay de la chalana Manuelita, mientras el 28 de julio anuncia la salida del bote Mariquita al Ñancay, todas sin duda dedicadas a algún tipo de comercio en una zona que se presumía deshabitada.

  La policía de Gualeguaychú realizaba periódicas recorridas por el rio Paranacito y otros arroyos interiores principales, a veces persiguiendo delincuentes, salteadores de pequeñas embarcaciones o simples matreros que vivían del cuatrerismo, ocultándose en arroyos escondidos y entre la vegetación enmarañada.

  También lo hacían por razones humanitarias, como ocurrió en abril de 1878 cuando fletan especialmente el vapor Anita para llevar ayuda a los humildes habitantes inundados de los entonces llamados Rincones del Ibicuy, quienes habitualmente recurrían a las cercanas Nueva Palmira y Carmelo para vender los productos de sus actividades y proveerse de artículos indispensables que no podían obtener en los lugares donde residían en las islas.

  Preocupado el Correo por hacer llegar sus envíos al sur de Gualeguaychú, contribuyó con un subsidio de 50 pesos mensuales para que la empresa Mensajerías del Comercio de Juan Raffo estableciera en noviembre de1885 un servicio semanal de diligencias que desde esa ciudad llegaba hasta el río Paranacito, aguas arriba de su desembocadura en el Uruguay, cubriendo la distancia de 100 kms., prolongado entre 1888 y 1896 hasta Ibicuy, sobre el río del mismo nombre. En su recorrido entregaba y recibía correspondencia. La prestación concluyó en 1900.

  Sobre el fin del siglo XIX el gobierno entrerriano comienza a interesarse por esa abandonada región, disponiendo la mensura de las islas y anegadizos de los terrenos del Ibicuy, tarea que lleva a cabo el agrimensor Antenor Galíndez entre 1897 y 1898, resultando una gran zona de tierra fiscal apta para la agricultura y ganadería que servirá de fuente de recursos para la provincia por los precios ofrecidos en las numerosas solicitudes de compras que se fueron presentando

LAS COMUNICACIONES

 

  La decisión de nombrar autoridades definitivas en la zona, se concretó con el nombramiento del coronel Gregorio Tejada como Delegado de Policía en julio de 1903, para atender los intereses de la provincia en las Islas del Ibicuy, instalándose de inmediato sobre el arroyo Negro, en su desembocadura sobre el Paraná Guazú.

  Coincidente con este acontecimiento, se establecieron dos servicios fluviales a las islas.

   El primero comenzó a funcionar desde Gualeguaychú el 25 de julio de 1903 con el vapor Pekin, que anunciaba dos viajes mensuales hasta Puerto Esquina (actual Villa Paranacito), continuados hasta el año siguiente, cuando dejó de navegar.

  Lo siguió Lázaro Rompani con su vapor Racha, que venía realizando viajes entre Canal San Fernando y el arroyo Manzano, al prolongarlos el 30 de octubre al arroyo Negro, donde estaba la delegacía.

 

  Poco después, Navegación Isleña de José Luciano, fue la segunda empresa en instalar un servicio desde Canal San Fernando,  donde partía con el Principio V, trasbordando en el arroyo Chaná al Juan Aníbal, con el cuál continuaba viaje por Los Platos, Paraná Guazú, Boca del Ceibo, Bravo, Boca del Sauce, Boca del Tirolés, hasta arroyo Negro.

Estafeta Bravo GutiérrezEstafeta Bravo Gutiérrez instalada en el comercio de Braulio Iregui.
      Entre las dos aberturas se observa la chapa rectangular de la estafeta(c.1942)

 

Tenía una subvención mensual de 200 pesos del gobierno provincial, y en cuanto a la correspondencia, transcribimos parcialmente los apuntes publicados por un periodista que viajó en el vaporcito en octubre de ese año :

      Me llamó la atención que en todos los puntos que he mencionado, se entregaba y recibía correspondencia.

      Pregunté sobre esto al señor Prieto y mostrándome una gran bolsa dijo:

        -Eso es solo de diarios, las cartas están aquí.

        ¿ y vienen muchas -le interrogamos.

        -Ud. ve como yo -nos contestó- en todos los viajes es lo mismo.

        -Y el Correo le paga este trabajo?

        -Tengo ochocientos pesos de gastos mensuales con este vapor, no hace un día que se hace esta carrera, pero a los del Correo como a muchos en Gualeguaychú les parece chacota.

        -Voy a pasarles una nota invitándolos....y recordándoles que ya hace mucho que esto se los hago gratis.

     En febrero siguiente, Prieto arrienda el vapor Yaguarí para continuar sus viajes trimensuales.

   Más suerte tuvo Luis J. Pujol, quién en agosto lo reemplaza en la prestación utilizando el Racha. Además del subsidio provincial,  en 1909 consigue un contrato por 3 años para transportar la correspondencia, que venía haciendo ad honorem, en sus tres viajes mensuales, por 80 pesos.. El movimiento de pasajeros y carga entre Gualeguaychú y las islas  fué escaso en todo tiempo, porque éstos siempre fueron absorbidos comercialmente por Buenos Aires y en especial los puertos de San Fernando, Tigre y Campana. Como también con Nueva Palmira, lugar más cercano aún, en especial cuando debían recurrir por atención médica.

   La navegación no estaba exenta de problemas, sea por las crecientes que traían gran cantidad de camalotes que  obstruían algunos arroyos, como también por el frustrado atentado contra el Racha, cuando se derribaron árboles desde la costa en el Sagastume Chico, a los cuales quitaron las ramas, y que luego sumergidos en el agua, estuvieron a punto de producirle serias averías. Necesitando reparaciones este vapor, fué reemplazado brevemente en 1908 por el vapor Principio.

    El Racha, junto con las prometedoras posibilidades futuras que brindaba la colonización isleña, fueron  promocionados en su época por Pujol . Agregando el Emma Uruguaya y el Tito que venían realizando transporte de pasajeros y correspondencia  entre Paranacito y Canal San Fernando , más dos vapores de carga empleados en el mismo trayecto, formó una pequeña empresa de navegación que efectuaba viajes combinados desde Gualeguaychú a San Fernando, que prosperaron hasta finalizar 1911. A principios de 1912  redujo el servicio, prestándolo únicamente entre Paranacito y Canal San Fernando. Cesó  estas actividades hacia 1914, y se dedicó a la arboricultura en la propiedad que tenía sobre el río Paranacito.

   Al interrumpirse las comunicaciones desde Gualeguaychú, la situación recién se revierte  en setiembre de 1913 con la rápida y lujosa lancha Esmeralda de Rafael Escriña Bunge, quién recibe un subsidio provincial mensual de 600 pesos. Además, su propietario firma un contrato en noviembre de 1914, para la ejecución del servicio postal por dos años a cambio de 140 pesos mensuales. En algunas oportunidades la embarcación es reemplazada por Emma Uruguaya. Cuando cesa el subsidio en 1915, Escriña Bunge fleta la lancha Juanita C, al solo efecto de mantener el servicio de correspondencia por el término del contrato postal. Al finalizar el mismo, pero por tres años, es celebrado otro con la empresa de Nealón y Grime, con una retribución de 120 pesos. Luego la embarcación pasa a manos de Atilio Bottino, que continúa con la navegación a las islas, aunque sin contrato postal, el cuál recién se reinicia en marzo de 1921 por dos años y 140 pesos por mes.

    Desde la costa bonaerense, zarpaban de Canal San Fernando en 1910 el vapor Olivera  y la lancha a nafta 3 de Febrero, que navegaban conduciendo carga y pasajeros hasta los arroyos Ibicuycito y Brazo Largo.  Del mismo puerto de partida, la Sociedad Cooperativa de Navegación Tempe Argentino, con el vapor Paraná Miní  estableció un servicio trisemanal hasta Arroyo Merlo en julio de 1913.

   Hacia 1925 los vapores Olivera  y  Norma  atendían el servicio postal entre Canal San Fernando y Bravo Gutiérrez

   Desde mediados de la década de 1920 y por bastante tiempo, los servicios postales fluviales con transporte de correspondencia desde la provincia de Buenos Aires, eran los siguientes:

 

            De Campana : Isla Dorada, Guazú, Brazo Largo, Colonia 3 de Febrero, Paranacito, La Tinta, Lorenzo Roda, Tres Bocas y Martínez. Dos viajes redondos semanales en un total de 236 kms., por vez.

           De Paranacito se hacía un viaje redondo a Boca Ñancay, pasando por Brazo La Tinta, Sagastume Grande, Sagastume Chico, Martínez, Mosquito y Ñancacito, con un total de 38 kms.

 

gobernador Laurencena

 

     Estos itinerarios eran atendidos por la empresa Galofré, Gilardoni Hermanos y Cía. (en adelante aquí llamada simplemente Galofré, como la simplificó para siempre el afecto popular), en tanto Navegación Isleña, lo realizaba  de Canal San Fernando al Arroyo Negro, pasando por arroyos Los Platos, Ceibo, Bravo Sauce y Bravo Gutiérrez., con un recorrido redondo de 240 kms,  2 veces por semana.

      Pablo Bendrich con el vapor Gobernador Laurencena, (que nombró así en homenaje a su amigo y correligionario  Dr. Eduardo Laurencena), comenzó a navegar en 1927 de Gualeguaychú a Islas del Ibicuy transitando por los arroyos Ñancay, Martínez, Las Ánimas, Sagastume Chico, Sagastume Grande, Tinta, Paranacito y Brazo Largo, en un viaje redondo de 232 kms.  Lo hizo con un viaje semanal, posteriormente ampliado a dos, cada uno con itinerarios distintos, combinaba con Galofré. Llevaba a cabo el servicio postal en forma gratuita. Hacia 1941 lo vendió a Domingo Mazzela, quién continuó hasta alrededor de 1946, cuando cesó el servicio.

      Primero Alberto Daniel e Hijos, y luego Carlos Daniel, con el Helvetia 2º recorrían el arroyo Ibicuicito en las décadas de 1930 y 1940, haciendo en su convergencia con el arroyo Brazo Largo, combinación con las lanchas Galofré, trasbordando correspondencia, pasajeros y carga.

      Prefectura se instaló en 1934 en la confluencia del río Paranacito con el arroyo Brazo Largo, a bordo del aviso Vigilante, que pronto comenzó a prestar servicio de radiocomunicaciones públicas en beneficio del vecindario.

      Superando muchas dificultades, en 1935 se inauguró el camino de Gualeguaychú a Puerto Constanza, donde con lanchas y balsas automóviles, se continuaba viaje a la provincia de Buenos Aires. Por allí circularon los primeros vehículos, incluyendo ómnibus de pasajeros. Tres años después se construyó un camino transversal que unía la ruta con Paranacito, posibilitando la comunicación terrestre con el pueblo que se iba formando. Simultáneamente, a su costado se tendió una línea del telégrafo Provincial de Entre Ríos, que incluía el servicio telefónico.

lancha galofré

 

      El progreso también llevó a mejorar las vías fluviales, reduciendo distancias, tiempos y costos en la navegación, para lo cuál comenzó a construirse un canal hacia 1935, que unió en forma transversal al río Paranacito con el Paraná Bravo, pasando por los arroyos Brazo Largo, Brazo Chico y río Gutiérrez.

      Desde los comienzos con los vapores P. Galofré I   y   P. Galofré II,  Galofré dedicó su atención y esfuerzos para atender casi todo el Delta entrerriano, para lo cual fue aumentando paulatinamente su flota. En 1934 incorporó la primera de las lanchas rápidas: P. Galofré III, y dos años después P. Galofré IV. En los años posteriores agregó P. Galofré V  y  Alberto Galofré. En la década de 1950 comenzaron a navegar las P. Galofré VI, VII  y  VIII.

 

P GALOFRÉ I

 

     Durante décadas, al nombrar Galofré, todos los habitantes de la región  sabían que se estaban refiriendo a un eficiente servicio diario que recorría todos los arroyos principales, no solamente transportando pasajeros y correspondencia, sinó también daban cumplimiento a diversos pedidos, para lo cual en ocasiones efectuaban rodeos con el fin de servir bien a algún habitante alejado de la ruta habitual.

     Además, nunca los desamparó en los momentos difíciles que vivían periódicamente con las inundaciones, evacuando gratuitamente a los afectado, manteniendo sus lanchas frecuencias e itinerarios, y cuando era necesario, abriendo otras provisorias para solucionar problemas circunstanciales.

      Para conocer un viaje a bordo de esas lanchas, transcribimos parcialmente el relato de uno de los realizados en la década de 1940 por Liborio Justo, hijo del presidente Agustín P. Justo, que vivió varios años en Brazo Chico :

      "Aquella mañana el canal San Fernando presentaba su bullicio habitual........Al pie de la escalera, sobre el murallón del canal, la lancha de la carrera, de acuerdo con su horario, estaba lista para partir hacia las Islas del Ibicuy, con destino a Villa Paranacito, pasando por Brazo Chico, como lo hace dos veces por semana.

      Cuando yo llegué faltaban pocos minutos para la partida y la lancha estaba casi completa, como generalmente acontece.

      La mayor parte de los pasajeros eran pobladores de las islas que viajaban solos o con sus familias. Llevaban gran cantidad de bultos y valijas distribuídos debajo y arriba de los asientos. Casi todos eran europeos y cada grupo hablaba en su lengua de origen, mientras sus integrantes desplegaban diarios y periódicos escritos en sus respectivos idiomas, la mayor parte editados en Buenos Aires. También viajaban soldados de la Gendarmería, empleados de Aduana, maestros de las escuelas isleñas, compradores de madera, etc, etc. Asimismo, con botas fuelle, amplias bombachas, pañuelo al cuello, campera y chambergos aludos, se veían algunos criollos entrerrianos quienes, sólo muy raramente, bajan a San Fernando.

      Saludé algunos conocidos y tomé ubicación donde mejor pude encontrarla, preparado para el largo viaje, que dura seis horas y media hasta Brazo Chico, en tanto que a su punto terminal la lancha sólo llega en las últimas horas de la tarde.

       Ya en navegación, más adelante describe   ..........."mientras los empleados de a bordo reparten la correspondencia arrojándola con fuerza desde la lancha, atada a estacas, hacia los muelles de las casas erguidas sobre pilotes a uno o dos metros de altura, donde siempre se ve alquien aguardando para recogerla por si cae al agua, como a menudo acontece, o para entregar, a su vez, alguna carta en la punta de una caña."

entregando el correo

      Salvo esporádicos servicios que la internaban en las islas, Navegación Isleña casi siempre se limitó a llegar con sus embarcaciones al borde sur del Delta entrerriano, más precisamente al Arroyo Merlo , donde lo hacía en 1928 con el vapor Domingo F. Sarmiento, y en los años posteriores con las lanchas Delta. En la década de 1950 fue reemplazada por la lancha Independencia VI de la empresa Delta Argentino, que partiendo de Tigre, además navegaba al río Ceibo.

      En todos los casos, las empresas también prestaban servicios en el tramo de su trayecto por los ríos y arroyos bonaerenses, que aquí omitimos.

      Para entonces, los servicios postales fluviales a domicilio cubrían :

                    San Fernando a :

              -Paranacito, pasando por isla Dorada, Colonia Delta y Brazo Largo. Cuatro semanales y

                     140 kms.de recorrido.

              -Ñancay, pasando por Isla del Dorado, Colonia Delta, Paranacito.

                     Una frecuencia diaria con 165 kms entre ambas terminales.

             -Arroyo Negro, pasando por Bravo Gutierrez.. Bisemanal, con una extensión de 103 kms.

             -Arroyo Merlo. Trisemanal y  92 kms de extensión.

             -Brazo Largo. Cinco viajes semanales y 110 kms.

         Tigre a Bravo Sauce, pasando por arroyo Ceibo. Bisemanal con 103 kms. de trayecto.

         Campana a Paraná Bravo. Bisemanal y 55 kms.      

      Los problemas económicos no fueron ajenos a las empresas. En 1957 plantearon al Correo que tenían contratos vencidos dos años atrás, que no habían sido renovados, y a pesar de la inflación, continuaban percibiendo el viejo y desactualizado importe, con los perjuicios consiguientes. Incluso la línea Campana-Ceibo, suspendió el transporte de correspondencia, y después de 12 días el Correo se avino a regularizar la situación. Los reclamos se reiterarán en las próximas décadas para obtener una retribución justa, que la burocracia demoraba siempre en otorgar. 

 

 entrega de correspondencia

     

     Por muchas décadas la centralización de los servicios estuvo en Canal San Fernando, pero luego por razones de conveniencia fue siendo trasladada a otros puertos.

     Hacia 1962 Galofré salía de Campana y por tres rutas, llegaba a Ibicuycito, Martínez y Paranacito, respectivamente. De San Fernando lo hacía en dos itinerarios diferentes, que finalizaban en Martínez y Paranacito.  Años después trasladó la cabecera de algunos servicios a Tigre.

      La gran inundación de 1982/83 que cubrió ocho meses las islas, devastó la producción de la zona, obligó a emigrar buena parte de los perjudicados, y provocó la forzosa declinación de la empresa en sus actividades y recorridos, reducido al servicio semanal San Fernando-Martínez.

      Desde 1950 Paranacito recibió por ómnibus de Gualeguaychú la correspondencia que le estaba dirigida. Estableció el vínculo la empresa Expreso Islas del Ibicuy de Herman Fandrich, que posteriormente fue cambiando de dueños. Décadas después la reemplazó Ciudad de Gualeguaychú, siempre en forma gratuita. La sustituyó un servicio privado contratado en 1996, que la concentra en Santa Fe, y allí la reexpiden a destino.

      Mediante contratos con la Municipalidad de Villa Paranacito y el Correo, Galofré prosiguió sus servicios desde Tigre y Campana hasta  Paranacito con una frecuencia semanal en cada caso, realizando el último viaje el 24 de diciembre de 1999 con la legendaria P. Galofré III, cuando los convenios no fueron renovados, y la empresa cesó definitivamente sus actividades

P GALOFRE VII

      Con posterioridad el Correo dispuso que su oficina de Villa Paranacito concentrara los envíos postales, y contrató la lancha Felicaria de Claudio García, para ejecutar un reparto semanal  de correspondencia, que arranca de Paranacito, y pasa por los arroyos de laTinta, Sagastume Grande, Martínez, Boca Ñancay, Brazo Chico, Brazo Largo y Merlo.

      Continúa Delta Argentino efectuando desde Tigre el servicio con lanchas que atienden la zona sobre el Paraná Guazú hasta arroyo Merlo (diario) y río Ceibo (semanal),  entregando correspondencia a los ribereños.

       Exceptuando los primeros tiempos, solo nos limitamos a reseñar las empresas y embarcaciones que cumplían el servicio oficial de Correos en sus recorridos, pero debemos recordar la existencia de otras a lo largo del siglo XX dedicadas al transporte de pasajeros y/o cargas, y ocasionalmente correspondencia, no logrando verificar hasta ahora, que también hayan cumplido el mencionado servicio. Nos inclinamos a pensar que solían hacerse cargo, pero en forma particular, de trasladar cartas en sus recorridos habituales.

       Es el caso de Vattuone y Fragua que efectuaba viajes desde Canal San Fernando entre las décadas de 1910 y 1930, conociéndose  un sobre que lleva el gomígrafo de la empresa difundiendo el servicio bisemanal a Brazo Largo, que prestaba con el Principio V en 1934. En las mismas condiciones mencionamos a Francisco Aguado, con lanchas entre Zárate y Paranacito en las décadas de 1940 a 1960..

 

PROCEDIMIENTOS POSTALES 

 

       Debido a las grandes distancias y dificultades de los habitantes del Delta para trasladarse, que obligadamente debían hacerlo por vía fluvial, impulsó el desarrollo de un servicio de distribución postal fuera de las áreas urbanas, que nunca se vió tan bien organizado y ni perduró tanto tiempo en otro lugar de Argentina.

       Quizás los primeros en hacerlo fueron los hermanos Tomás y Pedro Urmeneta con el vapor Francisco Crespo, al cuál pronto agregaron el Jilguero. Habían celebrado contrato con el Correo para transportar tres veces por semana valijas postales desde Canal San Fernando a las estafetas postales ubicadas en el arroyo Cruz Colorada y la horqueta del arroyo Carabelas, en la provincia de Buenos Aires. Iniciaron la tarea el 1º de noviembre de 1902,  y por propia voluntad, pronto comenzaron a entregar y recibir la correspondencia postal y telegráfica perteneciente a los residentes a lo largo de la ruta, con el beneplácito de sus beneficiarios, a quienes se evitaba recorrer en canoa o lancha varios kilómetros para visitar la estafeta más cercana.

      Para entregarlas utilizaban una estaca recta de unos 30/40 cms. de largo, preferentemente de madera verde, en la cual insertaban la carta o telegrama en una ranura hecha al efecto, sistema que fue reemplazado más adelante por atarla con hilo alrededor de la madera. Al aproximarse a la vivienda donde estaba destinada, desde la embarcación se hacían toques de pito o sirena, alertando a sus moradores, tras lo cual lanzaban a tierra firme la estaca,  fabricada con madera verde, paqra darle más peso, y menos posibilidades que por su liviandad caiga antes en el agua, que de ocurrir este percance, por el material con que está confeccionada, siempre flota y puede ser rescatada. Los diarios se ataban arrollados y así eran arrojados a la orilla, Cuando había varias piezas o encomiendas, la lancha se acercaba al muellecito de la casa o la costa, y entregaba a la mano. En el caso de las certificadas se arrojaban acompañadas de un recibo, cuyo destinatario debía devolver firmado en el pròximo viaje de la lancha, caso contrario se le suspendían las entregas hasta que cumpliera con esa obligación. Luego el sistema fue adoptado por todas las empresas.

       Por la gran cantidad  de estacas que Galofré necesitaba diariamente para esta modalidad de entrega,  una de las formas de proveerse era brindar pasaje gratis a cualquier isleño que se presentaba con un buen atado de ellas como forma de pago.

       Cuando los ribereños querían despachar una carta, la insertaban en el tajo hecho en una rama larga de sauce, que ataban extendida desde la costa, o una persona la utilizaba para acercarla, al mismo tiempo que colocaban visible una banderita blanca (que también se empleaba para avisar pasajeros a embarcar), de tal manera que la lancha reducía la velocidad y un tripulante en la borda la tomaba al paso. En estos casos la entregaba franqueada, o bien acompañada del importe, para hacerlo a bordo, donde siempre llevaban estampillas.

        Llegaron a contarse más de 35 nacionalidades conviviendo armónicamente entre ellos. Eran mayoritariamente europeos. La primera corriente inmigratoria importante llegó al despuntar el siglo XX, y la otra entre ambas guerras mundiales. La comunicación postal tenía una gran importancia en sus vida, pués los mantenía en contacto con los seres queridos e intereses que habían dejado a miles de kilómetros. Además, por ese medio recibían los periódicos editados en sus respectivos idiomas maternos, una manera más de sentirse vinculados culturalmente con su lejana tierra. Estaban dedicados mayoritariamente a las actividades forestales y las relacionadas con los productos de granja.

       Existía una red solidaria entre los habitantes para hacer llegar las piezas postales a quienes residían en lugares apartados. En esos casos las lanchas las dejaban en almacenes o carnicerías donde concurrían estos, o siendo clientes se las llevaban al efectuar el reparto de víveres a domicilio en pequeñas embarcaciones. También las recibían quienes estaban en condiciones de llevárselas.  Estos colaboradores espontáneos, consideraban una cuestión de honor, entregarla pronto y segura al destinatario. El sistema era eficiente y efectivo.

      Era habitual consignar el encaminamiento en el anverso de la correspondencia, como por ejemplo: "N.N., Brazo Largo, vía Canal San Fernando, por Lancha Galofré", o simplemente "N.N., Brazo Largo, vía Canal San Fernando". También existen con la sola indicación del nombre de la estafeta o arroyo.

      Los sobres se resellaban al dorso en Canal San Fernando, y cuando estaban dirigidas a una estafeta, también se aplicaba el matasellos de ésta. Pero no siempre se cumplían estas tareas.

       Las cartas recibidas en el trayecto, eran despachadas al llegar a puerto en la oficina de correos. En Canal San Fernando, funcionaba la oficina del mismo nombre, encargada de atender el servicio postal con las islas, que por mucho tiempo utilizó una máquina obliteradora para matasellar la correspondencia, cuya  bandeleta estaba ilustrada con una lancha.

      En los primeros tiempos, las empresas solían estampar su gomígrafo en los sobres, práctica que luego se hizo difícil de continuar, por el importante volúmen de piezas, la falta de espacio y tiempo. Los sobres sobrevivientes, son reconocibles como circulados por los servicios fluviales, por el remitente y estar matasellado en Canal San Fernando, Tigre o Campana. Aunque eso tampoco da certeza, pués bien pudo ser escrita y despachada en cualquiera de esas ciudades, sin haber navegado previamente.

       En el caso de Paranacito,  la correspondencia proveniente o dirigida dentro de Entre Ríos, se encaminaba vía Gualeguaychú, mientras la correspondiente al resto del país, por la ciudad bonaerense cuyo puerto servía de cabecera de la línea que pasaba por el arroyo donde residía el destinatario. Esto fue más marcado con la implantación del código postal en 1974, donde se asignaron los números postales de los puertos antes mencionados a los encaminamientos para estafetas y arroyos entrerrianos, con la única excepción de Villa Paranacito, cuyo número 2823 correspondió a la extensión postal que tenía entonces de Gualeguaychú.

plano delta del paraná

  5   ID del Artículo : 148
Aulas flotantes que van detrás de los chicos
Enviado por DanielCarlos el 7/11/2008 3:30:00 (2482 Lecturas)
Historias

Aulas flotantes que van detrás de los chicos

Por Jesús A. Cornejo

Son barcazas que se trasladan entre las islas de Entre Ríos; tienen un maestro a bordo que enseña, cocina y entrega todo su tiempo

  0   ID del Artículo : 184
A Gualeguaychú ¡!!
Enviado por DanielCarlos el 4/1/2008 18:00:00 (5381 Lecturas)
Historias

A Gualeguaychú ¡!!

Chicho, el Bigo y Walter de Gualeguaychú

  Hubo dudas entre nosotros de cómo largar esta notita, si por los foros o la página, y decidimos lanzarla por la página. Es la historia de un viaje a conocer a un Nuevo Amigo, el Walter de Gualeguaychú; al cual por supuesto tuvimos el placer de conocer pero hubo sorpresas y aquí va el relato.

  4   ID del Artículo : 199
El Norte Argentino, una hermosa sorpresa !! - I Parte -
Enviado por DanielCarlos el 19/4/2007 15:30:00 (6030 Lecturas)
Historias

El Norte Argentino, una hermosa sorpresa !! - I Parte -

viaje al norte argentino

  Les voy a contar sobre el viaje que acabamos de realizar con mi novia Lorena al Norte Argentino.

  Salimos el día domingo 11 de marzo a las 6:26 a.m. ya con un primer destino obligado: La ciudad de Rosario. Lore (la flaca) no conocía y la verdad que no dude en destinarle unas horitas. A las 8:46 ya estaba en el Monumento a la Bandera… ahí a orillas del Paraná, donde y como no podía ser de otra manera, "encontré" unos pescadores sacando armados.

monumento a la bandera-rosario-argentina

  Tras pasear por el museo que se encuentra bajo el majestuoso monumento, decidimos seguir nuestro camino. Paramos en Rafaela a almorzar y con la intención de detenernos en algún arroyo a descansar, llegamos a la localidad de Ceres, desde donde nos desvíamos hacia la localidad santafesina de Tostado y  luego de aquí tomar la ruta (que dicho sea de paso, en la guía figuraba asfaltada!!!) que nos llevaría al pueblo santiagueño de Guardia Escolta. Ustedes se preguntarán qué hacía ahí??? Guardia Escolta es el pueblo donde nació mi abuela y mi papá….

guardia escolta-argentina

  Las sensaciones que me provocó llegar no son fáciles de describir, pero sé que se las estarán imaginando.

iglesia de guardia escolta

guardia escolta

  0   ID del Artículo : 154
LA HISTORIA PROMETIDA.............
Enviado por DanielCarlos el 10/6/2005 17:30:00 (2103 Lecturas)
Historias

LA HISTORIA PROMETIDA.............

   Para no faltar a la verdad, mi relación con el Delta comenzó cuando crecía cómodamente en la panza de mi madre......

  0   ID del Artículo : 182



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